PABLO PORTABALES EL PULSO DE LA CIUDAD
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.AHÍ ESTÁN. Doce meses después. Cómo pasa el tiempo. Son los amigos de la Ciudad Vieja y los miembros de la peña El Parrote. Sí que hubo abarrote. Como el barrio de sus amores, sus encuentros anuales no cambian. Su amistad es estrecha como las calles. Sus ganas de fiesta son fuertes como los muros del jardín de San Carlos. El sonido de sus copas al brindar recuerdan al repique de campanas de la iglesia de Santiago, los Dominicos o la Colegiata. Tras la foto de rigor en la plaza de Azcárraga, disfrutaron de una comilona en la Hípica. LAS MUJERES escasearon en este encuentro sabatino. Más suerte, por lo que respecta al terreno femenino, tuve en el pazo de A Carballeira. Un grupo de artistas exponen allí sus obras por iniciativa de la asociación Amigos de Oleiros. Todas son mujeres que viven o trabajan en este municipio. Son: Sara Arambillet, Carmen Béjar, Pilar Carmona, Pepa Domingo, Elisa Flores, Lola Guerreiro, Anne Heyvaert, Ángela Pérez Meilán, Pilar Pérez, Ana Pillado, Ana Rey, Cotín Rodríguez-Sabio, Blanca Silva, y Carmen Suárez. EL SÁBADO fue inolvidable para José Fernández Vázquez. Este día quedará grabado en su memoria como aquel 13 de agosto de 1973 en el que un avión cayó en Montrove. José era jefe de escala en el aeropuerto, y fue el primero en llegar al lugar del siniestro. «Hace unos días tiré la lista de pasajeros con manchas de sangre», recuerda con tristeza. Fue el peor momento de sus 40 años de trabajo en Alvedro. Con motivo de su jubilación, decenas de amigos le tributaron ayer por la noche un homenaje en el hotel NH. Lleva unas semanas jubilado y dice que ya se le olvidó el ruido del avión. Ahora tendrá tiempo para cuidar sus viñedos de Ribadavia y producir un buen Ribeiro. Antes de despedirnos me comenta que el pasajero coruñés es muy elegante. PARA ELEGANCIA la boda a la que asistí ayer. En la iglesia de San Cosme de Maianca contrajeron matrimonio Felipe Cobián Fernández de la Puente y Paula Vidal Pena. Fue todo un acontecimiento. Tras el «sí quiero» la fiesta continuó en los salones del Náutico. ¡Qué novios tan felices!