XURXO FERNÁNDEZ EN DIRECTO Los bomberos realizaron un espectacular simulacro en Méndez Núñez El hijo del concejal quería ser bombero «cuando era más pequeño». Luego se lo pensó mejor y ahora le apetece dedicarse al fútbol. Quizá tengan algo que ver las tiranteces entre papá y el servicio contraincendios. Aunque el edil Nogueira aseguraba ayer que éstas nunca existieron. En todo caso, el niño y su padre fueron a Méndez Núñez para admirar el gran simulacro de los que se las ven con el fuego.
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Menos Borrandeira y sus muchachos -el turno de guardia les obligaba a quedarse en el parque-, el resto de efectivos del servicio contraincendios se dieron cita ayer en los jardines de Méndez Núñez para demostrar a una boquiabierta multitud como se juegan la vida cada día. Estaban todos. Treinta y tres bomberos, una veintena de chicos de Protección Civil, gente de Cruz Roja, efectivos de la Policía Local -con el jefe Alfeirán a la cabeza-, un par de concejales -José Nogueira y Esteban Lareo-, medio millar de personas entre el público -con padres e hijos a partes iguales-, tres autobombas, dos brazos mecánicos, una nodriza, metros y más metros de manguera. Faltaba Superman en camiseta y los jardines habrían formado parte de una canción de Sabina. Puntualidad sajona. En llegar puntual van vidas cuando la cosa va en serio. Para que el simulacro fuera lo más real posible, los bomberos también se dieron ayer bastante prisa. El primer equipo apagó una zona en llamas. El fuego salía de un amasijo de hierros conectado a unas bombonas. De ahí que uno de los chavales del público indicara a los de la manguera que apagando el gas ahorrarían tiempo. No cabe duda: el servicio contraincendios debería contar con algún niño en plantilla. Detalles con importancia. Acabado el primer ejercicio, el concejal de Seguridad Ciudadana, se acercó a hablar con los muchachos de uniforme. Parece que la tensión entre Ayuntamiento y bomberos se ha aliviado bastante. Nogueira aseguró que «nunca hubo problemas». Aunque ahora parece que sí hay alguno y preocupante: las pantallas protectoras de los cascos impiden la visión al acercarse al fuego. El edil se apuntó el detalle para tratarlo en próximas reuniones. Caídas que no duelen. El ejercicio siguió con una espectacular excarcelación en la que los bomberos abrieron de forma poco ortodoxa dos vehículos. Uno quedó convertido en descapotable, tras serrarle el techo. Primero hubo que apagar las llamas del supuesto accidente. El equipo que vino después demostró la habilidad de los efectivos para andar por las alturas. Se descolgaron desde los brazos mecánicos e incluso simularon un desvanecimiento con caída que solventaron arrancando aplausos. Fiesta de la espuma. Y para acabar, una de esas cosas que hacen que los niños quieran ser bomberos -Nacho, Mateo y Clara, que iban con el concejal, también-. La espuma tomó el relleno para alegría de los críos. Ayer el calor no lo puso el fuego. Ya se encargaron los más pequeños.