EN DIRECTO Una tarde con los finalistas del certamen
12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«¡Que empiece ya!», pero el público no se va. La plaza de España vibra para ver las finales del concurso municipal Menudos cantantes. En el backstage, que en este caso está en uno de los laterales del escenario, la tensión se mide por la cantidad de tics y bailes de San Vito que protagonizan las piernas de los aspirantes a estrellas de la canción. «Así cinco veces, y a la sexta, cambiamos», comenta una niña de nueve años a sus compañeras de grupo. Son los últimos retoques de la coreografía. «Mami, hablé por la radio», dice otra niña mientras corre emocionada. El sorteo manda y el primer grupo sale a la pista. Es la ya bautizada como «la pequeña Chenoa coruñesa», que no disimula su enfado porque Bustamante le haya ganado la partida a su ídolo, y sus tres amigas. Noemí, Sheila, Sabrina y Sabela, con sus tops de lentejuelas y sus insinuantes movimientos de cadera -sólo tienen nueve años-, se emplean a fondo con la versión de Lady Marmalade. Al final, le dedican la mejor de sus sonrisas a los fotógrafos. Posan como un grupo de rock en el Súper Pop. Gema y Andrea, el dúo de arlequines, cantan que Otro amor vendrá, de Operación triunfo. Se las ve más sueltas que en las semifinales y hasta le hacen guiños al público, que aplaude a rabiar e incluso levanta una pancarta para animarlas. Un miembro del jurado asiente con la cabeza tras la actuación. Parece que lo tiene clarísimo. Tatiana, Andrea, Brais y María Tareixa saltan ahora al ruedo. Son el cuarteto hippy del concurso y se trabajan la versión en gallego y carnavalera del tema It''s raining man. Brincan, se menean y hasta se asoman al precipicio del escenario. ¿Quién dijo que eran aficionados? El jurado delibera. Aún falta la final de los solistas. Se muerden las uñas. Llega el fallo. Las dos arlequines se borran la lágrima de la cara. Pero todos conocerán las mieles de la fama. En verano y en los barrios coruñeses.