Un rottweiler nada «Golfo»

La Voz

A CORUÑA

lleva doce horas vagando por la ciudad. Busca a su dueño. La brújula de su ruta no es el azar: recorre, en melancólico bucle, los lugares a los que su desaparecido amo lo lleva a menudo. La gente le hace pasillo. No por respeto, sino por miedo: Golfo es un rottweiler. Tiene muy mala prensa su raza. Y, a pie de calle, se dice que es el perro predilecto de los quinquis. El circuito tiene su punto de partida en los Nuevos Juzgados, allí donde vio a su dueño por última vez. Repite su particular Vuelta a A Coruña seis veces. Sin collar y sin fuerzas, acaba de nuevo postrado a los pies de la justicia. Su mente canina no comprende qué pasa. Cómo explicarle que él es fiel a su dueño, pero su amo no es fiel a la ley. La Policía Nacional, que persigue al hombre desde hace días, lo localizó hace doce horas en la zona de Nuevos Juzgados. Opuso resistencia a los agentes. De hecho, Golfo está sin collar porque su amo se lo arrancó para emplearlo como arma contra los policías. Alguien le ofrece al perro unos chicharrones. A por ellos va. Mientras los devora, le echan el lazo. Lo meten en una pequeña furgoneta. Una sinfonía de ladridos lo recibe al bajar del vehículo. Está, no lo sabe, en la perrera municipal. Allí lleva un año. De su dueño no ha vuelto a saber nada. Su mejor amigo es ahora Rubén Fuentes, el lacero que lo persiguió durante doce horas por la ciudad. Aquel, el de Golfo, fue su primer servicio nocturno. Era un novato. Dos patrullas de la Policía Nacional colaboraron en el agotador rastreo. Rubén se ocupa de darle el pienso al can todos los días. Le hace mimos -como los de la foto- y el perro se deja querer. Es muy bueniño. Nada Golfo. Ése era el nombre que le puso su dueño, aquel por el que se pateó la ciudad. Su ladrido ya no es melancólico.