Veiga deshereda a Sacristán

DOLORES VÁZQUEZ A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Los vecinos expresaron su malestar por las actuaciones del gobierno en la lectura del «testamento» local Los vecinos de Veiga, en Culleredo, recuperaron en el 84 la romería de San Blas y con ella la tradición de leer el «testamento». A juzgar por lo que incluía el de este año, el gobierno local, con Julio Sacristán a la cabeza, ha quedado desheredado. Para evitar represalias por semejante afrenta, los albaceas del documento ocultaron sus rostros con máscaras de Carnaval. Las críticas estuvieron repartidas entre todos los poderes fácticos: alcalde, concejales, curas y empresas constructoras.

11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Esto vai sen mala idea, pero con algunha intención. Voulles facer testamento, pero eu como o Cela non quero ser, que se pelexan por el o fillo e a muller», así comenzaba el documento en el que se hacía repaso a los acontecimientos de este año en todas las parroquias del municipio. La construcción de centros sociales, la creación de asociaciones de vecinos, los enchufes en cargos públicos, las merendiñas, los chorizos, el monopolio de la Iglesia sobre los camposantos, el reparto de los montes comunales y la construcción del centro de transportes de Ledoño fueron recordados por los albaceas, que interpretaron el documento realizando versiones de temas conocidos. Disfraces Durante la romería también hubo tiempo para las comparsas. Actuaron Os Parados de Mera y Os Separados de Oleiros, quienes optaron por recordar la polémica LOU, el conflicto del topónimo coruñés y el caso Gescartera, entre otros asuntos de actualidad. Mientras, en el concurso de disfraces ganó un dúo que escenificaba la muerte de la peseta y el nacimiento del euro, con cura incluido, aunque el que llamó más la atención fue el 11-S, que representaba las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones.