El año 2001, la Concejalía de Servicios Sociales integró a 72 familias en el plan de erradicación del chabolismo y el programa de desarrollo gitano tuvo un total de 487 beneficiarios. El objetivo de Mar Barcón de lograr en el 2005 la eliminación de las zonas de infravivienda fija por primera vez un plazo. De hecho, el departamento municipal viene trabajando en esta iniciativa desde hace tiempo y hace apenas unos meses se dio un paso decisivo con el realojo de los chabolistas de los arcones de Orillamar, un total de 34 familias, mientras no se construyan las viviendas de protección oficial comprometidas por el IGVS. El terreno sobre el que se asentaba el histórico poblado gitano fue tasado en 120 millones de pesetas (721.214,53 euros) y una vez se culmine la edificación, el Ayuntamiento aportará a la Xunta 150 millones. Entretanto, cada una de las 34 unidades familiares realojadas recibe una ayuda mensual para el alquiler de sus actuales viviendas de 20.000 pesetas (120,20 euros). Cada mes que se retrase la ejecución del nuevo inmueble le cuesta al Concello casi 700.000 pesetas (4.207,08 euros). Los arcones ya han desaparecido y en la actualidad el IGVS realiza los estudios técnicos y topográficos sobre el terreno. Las obras, según la concejala, no comenzarán antes de dos meses. Esta alternativa se complementa, para otros poblados, con ayudas para la autoconstrucción de viviendas y a lo largo del presente ejercicio el Concello confía en formalizar -lleva ocho meses negociándolo- un convenio con una entidad financiera que garantice créditos ultrablandos para la compra de pisos de segunda mano. Los residentes en infraviviendas se benefician de otras ayudas para alimentación y escolarización, y este año el Concello hará suya la iniciativa impulsada por la ONG Ánimun para introducir hábitos higiénicos entre los más pequeños de las minorías étnicas que viven en A Pasaxe.