Aunque la cantidad fuera ridícula, Delsidia Vázquez pagó el lunes la cuota. Hoy expiraba el plazo y ella no quiere «que luego vengan con recargos». La mujer no está dispuesta a soltar «ni un patacón de más». Cumplió con su obligación tributaria a través del banco. Se dirigió a una sucursal y pidió que un céntimo de los que se apilan en su cuenta pasara a la de Hacienda. A la de todos. A la oficinista que atendió su petición le hizo gracia la historia: «Se sorprendieron. La chica comentó que con el papeleo y el trabajo que da pasar el recibo y pagarlo ya se pierde más del céntimo que me piden». A pesar de la sorpresa, Delsidia pudo finalmente satisfacer la reclamación de la entidad pública y se llevó el recibo al bar. Allí se lo enseña a sus clientes para seguir provocando comentarios, en un local donde Rodrigo Rato ya es más famoso que Djalminha.