Quería cobrar... y cobró

ALBERTO MAHÍA A CORUÑA

A CORUÑA

Condenan a tres jóvenes a pagar 48 euros de multa por agredir al hombre que les exigía el pago de una deuda Luis H.L. trabaja en una empresa de gestión de cobros y el 19 de mayo del 2000 se presentó en una inmobiliaria para reclamar una deuda. Superó la puerta de entrada, pero no pudo con los tres «armarios» que se cruzaron en su camino. El «pago» lo fraccionaron en tres partes. El primero lo advirtió: «Lo que vas a cobrar son unas hostias». El segundo le propinó varios empujones hacia la calle que le causaron leves lesiones. Y el tercero lo amenazó de muerte: «Si vuelves por aquí, te aniquilo».

14 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Luis fue contratado por una empresa para cobrar una deuda. Es empleado de una firma similar a la de El cobrador del frac o El torero del moroso. Pero éste no va disfrazado, va con mucho aguante. Asumió el reto, se puso en la piel del acreedor y se presentó en una inmobiliaria. Preguntó por los propietarios, les explicó la razón de su visita y no le dio tiempo a nada más que a protegerse el rostro. Así lo recordó en el juicio: «Les dije que me pagaran la deuda que mantenían con mi cliente. Entonces, tres jóvenes se abalanzaron sobre mí». Uno le advirtió de los golpes, el otro se los dio y el tercero lo amenazó de muerte. Insultos Por si fuera poco, una mujer que trabajaba en la inmobiliaria, G. V. M., también se sumó a la riña dirigiéndose con insultos al cobrador, según recoge la sentencia. Luis no pudo hacer otra cosa que huir del lugar. Ya no quería el dinero, lo que pretendía era sentar a sus agresores en el banquillo de los acusados y que respondieran por una falta de lesiones y otra de amenazas. Como así fue. Llegó el día el juicio, y los acusados, H. L. L., R. H. B. y G. L. L., no se presentaron. Sin embargo, el proceso siguió adelante y el juez impuso una multa a los procesados de 48 euros (7.987 pesetas) de multa. Pese a no comparecer, los tres acusados recurrieron el fallo ante la Audiencia Provincial de A Coruña, que no varió ni una coma la sentencia dictada por el juez de lo Penal y mantuvo las penas.