La novedad convierte las nuevas monedas de otros países de la UE en piezas cotizadas para los coruñeses Jugaban al chinchón su primera partida en euros. Un perdedor sacó 50 céntimos. «Son falsos», denunció el cobrador. No lo eran. Era moneda lusa. El «paganini» se quedó con ella. De recuerdo. Poco a poco, los «euroguiris» se cuelan en A Coruña. En el bar O Atallo, de Os Castros, tienen moneda acuñada en Holanda. En la churrería El Timón alguien pagó con céntimos italianos. Ayer, en el Matthews Bar, bar irlandés, hubo quien abonó con euros de aquella tierra. Ya están aquí. Y no son falsos. Son europeos.
08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Se puede pagar en moneda irlandesa en un pub irlandés. ¿Dónde está la novedad? En que ese local está situado en A Coruña, donde hasta hace nada sólo se admitían pesetas y dólares. Es el Matthews Irish Bar, de la plaza de la Galera. Uno de sus dueños, Declan, palpó ayer por primera vez las nuevas monedas fabricadas en su país, que es Irlanda. «Las han traído unos amigos de allá», explicó feliz. Uno de esos paisanos -una, para ser más precisos- posó para La Voz de Galicia antes de abonar una Guiness. Miren a la derecha como sonríe. El euro es motivo de felicidad. Los otros euros llegaron antes al bar de la estación del tren. El día 1, el coruñés Manuel Rodríguez tocó los acuñados en Francia. «Me los dio un camarero y aún los conservo para enseñar a los amigos». Empleado y cliente se entretuvieron reconstruyendo el hipotético trayecto recorrido por el euro. «Concluimos que lo trajo alguien que llegó en el tren de Barcelona». Susana Martínez, que pasó el Fin de Año en Lanzarote, se trajo unos bien bronceados euros (333 pesetas) portugueses: «Muchos los he repartido entre los colegas. Es la tontería de la novedad», reconoce divertida. No conservan en El Timón los acuñados en Portugal que entraron por caja el día 2. «Tal como llegaron, salieron», apunta un camarero. También se ha desprendido de euroguiris, aunque involuntariamente, Guillermo Vidal, quien fue este fin de semana a Madrid. Casi todo le salió mal. Desde el gallinero del Bernabéu vio como trituraban a su Dépor. De vuelta a la ciudad, paró en un supermercado pasado el túnel del Guadarrama. Pagó en euros. «Me has dado moneda alemana», detectó el cajero. «No tenía más y se los tuve que dar», lamenta. El empleado no metió las piezas en la caja. «Las separó». Los coruñeses, como el resto de los españoles, andan a la entretenida caza de euros de otros lares. En O Atallo, de Os Castros, no se desprenden de los holandeses con los que un cliente, no se sabe cuál, abonó el día 2. «Los tengo para enseñárselos a los clientes», apunta Fina Martínez, dueña del bar.