Young y su banda se gustaron sobre el escenario del Coliseo. El público lo notó. Hubo miradas cómplices y hasta risas entre el vaquero y sus alocados caballos. Divirtieron y se divirtieron. Tan a gusto estaban que ofrecieron un concierto de los más extensos de la gira europea. Gran parte de la magia la generó una presencia invisible: la del padre del guitarrista de Crazy Horse, Poncho Sampedro. Durante su estancia en Galicia, el músico reveló que su padre era de Ribeira. De hecho, está enterrado en esta localidad barbanzana. Poncho acudió al camposanto horas antes del concierto, durante el que confesó haber sentido la presencia de su progenitor. Tras actuar y cenar, Sampedro acudió a la sala Mardi Gras, en A Torre. Tenía ganas de seguir tocando. No pudo hacerlo, pues la sala no está habilitada para conciertos improvisados. Firma de discos en un pub Resguardado por un guardaespaldas enorme, el guitarrista pidió una cerveza, charló con los seguidores que lo reconocieron, firmó discos y se puso sentimental. «Soy gallego», afirmó en castellano, un idioma que domina «a medias». Encantado por el calor recibido en su terra pai, Poncho anunció su intención de volver a Galicia en breve.