BEATRIZ ALFARO AL DÍA La Casa del Hombre abre al público una nueva sección didáctica sobre Genética
02 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En realidad, no es visible ni con un microscopio común. En la Domus, mide 288 metros de longitud y pesa 300 kilos. Es la réplica a gran escala del gen de la telomerasa, símbolo de la nueva sección sobre Genética inaugurada ayer en la Casa del Hombre. Casi setecientos estudiantes coruñeses colaboraron en los trabajos para su instalación, ensamblando las 17.730 piezas de una estructura que refleja la inmensa complejidad que encierra el material básico del ser humano. «Todo lo que somos -explica Francisco Armesto, comisario de la muestra- está escrito en una sustancia química, el ADN, y todo lo que nos hace ser como somos no pesa más de 600 gramos». Cada cadena se reproduce en cada célula como chip esencial de la vida. Buena parte de las dudas sobre el origen de la naturaleza humana se explican en los veintiún nuevos modulos que estrenó ayer la Domus. Como siempre, con el juego como mejor gancho. En los transgénicos se entra cruzando nuestro propio rostro con el de otras especies; en la capacidad del hombre para modificar o desarrollar lo que nos viene dado, con actividades deportivas; y para el ejercicio mental, las cuestiones tan actuales como la clonación y los conflictos éticos. La curiosidad también es histórica y, a veces, no apta para todos los públicos. Por eso los fetos de dos siamesas de hace más de un siglo ocupan una cabina de acceso restringido. Apenas quinientos metros cuadrados de imágenes, pequeños textos y actividades responden al interés creciente por esta materia y suponen además la primera gran renovación del museo científico desde su inauguración.