Una segunda avería elevó a 4.000 los clientes afectados por el corte de agua

REDACCIÓN A CORUÑA

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Emalcsa espera que, pese al nuevo incidente, el suministro se reanude a las ocho de la mañana de hoy Emalcsa cortó ayer por lo sano (el agua) para reparar una avería y, de pasada, detectó otra. La operación se complicó. Tanto, que la empresa dudaba ayer por la noche de la capacidad de su sistema «para aguantar el suministro de toda la ciudad». Hasta última hora, sólo estaban afectados tres barrios más de los previstos.

17 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Emalcsa empezó a trabajar a las ocho de la mañana frente al concesionario de la Seat en Lavedra, la zona donde el pasado día 12 se detectó la primera avería. El corte se produjo dos horas después. Se quedaron sin agua, o con un hilo de ella, un tramo de la avenida de Alfonso Molina, el campus de Elviña, parte del polígono de Pocomaco, Someso y San Vicente de Elviña. Además, la presión se redujo en los grifos de A Grela y Os Mallos. Era lo previsto por la empresa de aguas. Lo imprevisto ocurrió a la una de la tarde. Los operarios de Emalcsa detectaron una segunda avería -tan grave como la que motivó las obras- a la altura del hipermercado Alcampo. Se trataba de una rotura en una de las dos tuberías principales del sistema de abastecimiento, la que nace en Alvedro y se bifurca en la ciudad tras recorrer 3,5 kilómetros bajo tierra. Suministra la mitad del agua que entra todos los días en la urbe coruñesa. El número previsto de clientes perjudicados, que era de 2.000, se elevó de este modo hasta 4.500, apenas el 5% de los abonados de la Empresa Municipal Aguas de La Coruña. Feáns, Palavea y A Zapateira se sumaron a la nómina de barrios afectados. Plazo previsto Un portavoz de Emalcsa fijó el plazo de reparación de ambas incidencias en veinticuatro horas, lo que sitúa la hora de vuelta a la normalidad a las ocho de la mañana de hoy, como estaba previsto antes de que se detectase la segunda rotura. Esa es la previsión. Y un reto para Emalcsa, que explica que, en caso de que no lo logre, podrían producirse problemas de suministro en otras zonas de la ciudad, dado que las reservas quedarían mermadas. Hasta ayer, las incidencias fueron mínimas, según la empresa. Los residentes o trabajadores de la zonas afectadas por el corte estaban avisados. Fueron previsores e hicieron acopio de agua. En algunos casos no fue necesario recurrir a la reserva de líquido elemento. En Casa Juana, frecuentado restaurante del polígono de Pocomaco, colmaron varias tinajas. «No las hemos utilizado, aquí hay servicio», explicó aliviado Luis Cedeira, propietario del local.