La minoría llega a Sada

La Voz

A CORUÑA

JOSE MANUEL PAN ANÁLISIS El alcalde se enfrenta a una situación desconocida para él tras expulsar del gobierno a Elena Ramallo Poco se podía esperar Ramón Rodríguez Ares que el nuevo siglo le iba a traer un mandato tan complicado, sobre todo cuando en mayo de 1999 arrasaba por sexta vez consecutiva a sus competidores políticos y obtenía el respaldo mayoritario en las urnas. Sus convecinos quedaron convencidos de que «Moncho es mucho», su último eslogan electoral. Ciertamente lo fue, y a pesar de los conflictos por las contribuciones especiales, no hubo fisuras en el PP sadense. Ahora, son sus palabras, «hay una grieta»: Elena Ramallo.

08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La grieta se abrió peligrosamente el día que Elena Ramallo, concejala del grupo de gobierno del Partido Popular, levantó su mano con la oposición para apoyar una moción del BNG, que pidió una auditoría de las cuentas municipales desde hace cinco años. Pero la fisura terminó de abrirse -algunos piensan que quedó cerrada- cuando el alcalde senador decidió el viernes dejar sin responsabilidades a la concejala, sin ningún atisbo de arreglo pese a que esa medida implica la pérdida de la mayoría de Ramón Rodríguez Ares en sus más de veinte años de gobierno. Primera vez. Las leyes permiten que un alcalde en minoría pueda sacar adelante un ayuntamiento sin excesivas dificultades. Sin embargo, muchas materias necesitan de la negociación con la oposición, algo nuevo para Rodríguez Ares, acostumbrado a las mayorías aplastantes. Sólo ocho concejales. El regidor sadense se queda ahora con sólo ocho votos seguros. Otros tantos están en la oposición: el BNG, formado por cinco ediles -incluidos los cuatro que abandonaron Esquerda de Galicia-, y el PSOE, con tres concejales, se frotan las manos después de la crisis en el PP. El noveno voto. Lo que haga Elena Ramallo a partir de ahora marcará el futuro del municipio sadense hasta que termine el actual mandato, en mayo del 2003. Si finalmente es expulsada del PP, su única opción es el grupo mixto, lo que convertiría al gobierno local en un manojo de nervios. Ella será la llave que decida los asuntos en los que sea necesaria la mayoría absoluta. Moción de censura. Mucho se habló en Sada de un cambio de gobierno, especialmente desde que salieron a la calle las desavenencias en el seno del PP. Los implicados niegan oficialmente que se hubiese estudiado siquiera una moción de censura. Pero, las conversaciones existieron, y los rumores se desataron. La situación actual deja más abierta que nunca esa posibilidad, aunque BNG y PSOE ya anunciaron que dejarán las cosas como están. Flirteo. Rodríguez Ares acusó a Elena Ramallo de flirtear con la oposición, aunque ahora los grupos le recuerdan, principalmente el PSOE, que el alcalde tiene en su gobierno a un ex edil socialista. Las cuentas. El alcalde tendrá que soportar una auditoría contable. La oposición está segura de hallar las irregularidades, que el regidor niega, aunque ya admitió defectos en la cuentas de la radio municipal.