LUIS POUSA PERFIL Isaac Díaz Pardo, artista y empresario
04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.«Só son unhas pedras». Bajo un vendaval que ya es crónico, a la sombra de la Torre de Hércules, Isaac Díaz Pardo replicaba así al periodista en busca de una clave sobre el monumento construido en el Campo da Rata en memoria de los fusilados en ese lugar durante la Guerra Civil. Porque a Díaz Pardo, que se zafa del protagonismo, hay que arrancarle las noticias a golpe de pregunta. Él levanta un cromlech frente al Atlántico y luego se va del escenario sin pestañear. En O Castro de Samoedo, en uno de los rincones con una de las más hermosas perspectivas de la ría de Sada, Díaz Pardo y Luis Seoane forjaron el sueño de una fábrica de cerámica que resucitó la historia de Sargadelos y se convirtió en Laboratorio de Formas y Museo Carlos Maside. Arte contemporáneo e industria. Sabrosa receta que pocos suponían rentable en esta Galicia periférica. Inconformista. Es el adjetivo que el propio Isaac Díaz Pardo ha elegido para bautizar sus crónicas en La Voz. Y probablemente es el que mejor calce a este inquieto intelectual, artista y empresario. «Só son unhas pedras». Claro. El resto es literatura. Y a Isaac Díaz Pardo lo que de verdad le gusta es construir. Construir fábricas, museos o países.