Si las cifras sonríen a día de hoy, el Ayuntamiento coruñés pretende que todavía lo hagan más. Para eso destinará más de 70 millones a la ubicación de 51 nuevos moloks -contenedores enterrados- por toda la ciudad. Además, está prevista la colocación de 65 contenedores de superficie que fueron entregados por la Xunta -los moloks no están subvencionados por la institución autonómica-. Con esto se quieren aumentar los buenos números en materia de recogida selectiva. Algo que, según Esteban Lareo, supondrá «un gran beneficio económico. La gente tiene que darse cuenta de que con la separación de basuras es más fácil su tratamiento y se reducen gastos». Así pues, las inversiones se acaban rentabilizando a largo plazo. El concejal apuntó que en los Ayuntamientos en los que el sistema no está tan perfeccionado -planta de Nostián incluida- «subirán mucho los impuestos por este concepto».