La ley del más pequeño

PACHO RODRÍGUEZ A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

Los alumnos del María Casares, de Oleiros, primeros participantes en la elaboración del gen gigante

15 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La genética es magia al alcance de la vida. Y el genoma, un descubrimiento de los de andar por dentro para enterarse de verdades moleculares. Secuenciar el ADN es llegar a la Luna del hombre. Aunque sean los expertos quienes valoren con más conocimiento de ciencia el alcance de lo conseguido, todos, escolares incluidos, saben que el ADN humano contiene miles de genes. Y uno, a escala 1 a 100.000, comienza a tomar forma en la Domus. Cada colegio, de los 22 que participan en la creación del módulo, aportará su granito de arena de 15 metros. Luego serán 300 metros los que expliquen el gen responsable de la producción de la telomerasa, «una sustancia de la que se sabe que está implicada en el proceso de envejecimiento y del cáncer», según señalan los responsables de la Domus. Cuatro letras «El ADN trasmite un mensaje que necesita cuatro letras. Son estructuras químicas de un código que está reflejado en los cuatro colores que se utilizan para su descripción», aclara e instruye Patricia Barciela, jefe técnico del museo. Para Celia González, que a sus 16 años afirma quiere ser abogada, es una experiencia interesante, de la que Gerardo Conde, profesor del Instituto María Casares, es parte activa aunque señala a Ramón Núñez como principal cabeza visible. Conde aclara que los alumnos y él se comprometerán a firmar un certificado que garantice que el orden de los pares de bases es correcto y que no se podrán dar mutaciones. Más de 700 alumnos se encargarán del resto del montaje que, según las previsiones, estará acabado en diciembre en la Casa del Hombre.