ORDEÑADOR

La Voz

A CORUÑA

FRANCISCO ESPIÑEIRA FANDIÑO A TIRO FIJO

03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Son jóvenes y dicen que sobradamente preparados. Son más de ochocientos, para que luego se quejen de que la natalidad merma. Viven en un mundo cibernético donde el atlas de la geografía mundial no tiene una reproducción a escala de Afganistán, sino que se conforman con algo tan etéreo como los mapas de bits. Dicen las estadísticas que en el ochenta por ciento de los casos son chicos y que son capaces de pasarse cuatro días enganchados a un teclado sin levantar la vista más alla de una pantalla en la que ni siquiera echarán el Madrid-Barcelona que tanto parece preocupar al resto del mundo. Hay que aprovechar, admiten. Allí nadie les reñirá como en su casa, donde tienen con su madre una batalla más dura que la de la CIA con Bin Laden. Pobres incomprendidos. En el siglo XXI hay muchos a los que la tarifa plana no les sale aún en la factura del teléfono. El Coliseo se ha convertido en un curioso muestrario de los especímenes de esta nueva tribu que se pierde en conversaciones interminables donde el timbre de la voz no es más que un prodigio electrónico que no se corresponde nunca con el verdadero sonido de un humano. Pizzas y donuts conforman el grueso de su dieta. Cómida rápida que no entorpezca el manejo de esa máquina inteligente que se ha convertido en un apéndide más de su pálida musculatura. Ellos aseguran que son normales. Pero mi abuela, que más sabe por vieja, dice que, como en Expediente X, la vida de verdad está fuera, en el mundo real, lejos de las maquinaciones del ordeñador de ideas. Aunque el aparatito sirva para piratear discos y videojuegos. fespineira.redaccion@lavoz.com