Dos congresos paralelos analizan en la ciudad la vida y milagros de Pardo Bazán y Fernández Flórez Sucedió en la «Marineda» de «la Pardo Bazán», o en la «ciudad trasatlántico» de Fernández Flórez. Vieron allí nacer a dos genios de la palabra. Artistas de la pluma con historias paralelas -ambos periodistas, novelistas, cuentistas, grandes precursores- y vidas divergentes. Ocurrió que el tiempo y las modas los desterraron del recuerdo de sus paisanos. La Barrié y la Universidade da Coruña les rinden ahora tributo. Por suerte, como en los buenos cuentos, alguien se encarga de dar al imperdonable olvido un final feliz.
25 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La clave no la daba ningún documentado académico, ni siquiera un plumillas avezado. La frase salía de la boca de un especialista en Economía Aplicada, de una universidad tan lejana como la de Vigo. Durante la presentación de un libro sobre el patrimonio natural de Galicia, Albino Prada calificaba de «genial coincidencia» el hecho de que en la ciudad se desarrollen al mismo tiempo dos ciclos sobre Pardo Bazán y Fernández Flórez: «Que tan afortunadamente exaltaron nuestros excelentes paisajes». Así es. Se daba la casualidad de que, mientras Marina Mayoral hablaba de la postura de la autora de La Tribuna ante la condición femenina -en la sede la Fundación Pedro Barrié de la Maza-, Marta Vázquez exponía sus teorías sobre el folclore en los cuentos del creador de El bosque animado -con la facultad de filología como escenario-. Hubo que esperar a que la Pardo Bazán cumpliera 150 años para rendirle cuentas. Los conferenciantes -grandes, cada uno en su terreno- coinciden en que la ciudad no paga los réditos debidos a la escritora, de la que Clarín -dejando a un lado duras críticas, que también le dedicó- llegó a decir que «es uno de los españoles que más saben y mejor entienden lo que ven, piensan y sienten». A Wenceslao Fernández Flórez lo glosan 16 eminencias de la enseñanza, llegadas de universidades lejanas, como la de Texas. Sólo falta que sus paisanos caigan en la cuenta de que su bosque animado está en Cecebre, no en Yellowstone.