LA ORQUESTA Sinfónica de Galicia inició ayer su particular Liga de Campeones. Como el martes en Riazor, hubo lleno absoluto, y el público disfrutó con el arte que desplegaron las principales figuras que salieron a actuar. Víctor Pablo Pérez hizo de Irureta, aunque sin rotaciones y con la batuta en la mano. Zimermann fue el Valerón del Palacio de la Ópera. El gerente de la orquesta, Patrick Alfaya, también utiliza el símil futbolístico para calificar al genial pianista: «Tiene magia en las manos como algunos jugadores la tienen en los pies», dijo. Alfaya considera que lo mejor es tener una plantilla de músicos compensada pero sin demasiadas estrellas, «de ser así no funcionaría, todos querrían ser solistas», me comenta. CASI dos mil coruñeses esperaban con ansiedad el estreno de la Sinfónica esta temporada. Algunos vinieron de fuera. Desde lucenses, hasta unos americanos que aparecieron en el palacio en unas bicicletas plegables. Le comentaron a una azafata que tenían un disco de Víctor Pablo y querían que se lo dedicase. La chica alucinó. Conocí a una señora de Nueva York que vino a propósito para presenciar la actuación de su hija violinista. Las hermanas Conchita y Mari Carmen Ares Posada decidieron volver de sus vacaciones para asistir al concierto. FRANCISCO Vázquez y su esposa María del Carmen de la Iglesia lucieron un moreno de cine. Fue el detalle más veraniego, porque en lo que refiere al vestir, predominó la moda otoñal. Tonos marrones y bastantes abrigos. Enrique Pena andaba preocupado por una convención de Renault, Antonio Abeijón fastidiado con un brazo en cabestrillo, y Eduardo Toba muy lucido con un pañuelo de lunares. LOS HABITUALES de la Sinfónica no se perdieron la cita. Vimos a Carmiña Núñez, Tomás de Artaza, Javier Ozores, María Julia López Castro, Antón de Santiago, Javier Echeverría, José Ramón Soraluce, Ramón Núñez, Pepe Ferreiro y José Redondo, entre otros muchos. Los concejales estuvieron representados por Javier Losada, otro clásico de la clásica, Florencio Cardador, Pérez Barxa, que se sienta al lado de nuestro compañero Eusebio Álvarez, y Álvaro Someso. El ex-gerente de la orquesta, Enrique Rojas, fue otro de los espectadores destacados.