¿Quiere pasar una noche romántica con su pareja en la Torre de Hércules? Por el precio de 50.000 pesetas puede tener a su exclusiva disposición, durante tres horas, uno de los monumentos más emblemáticos del finisterre español. ¿O prefiere tomarse un cóctel entre tiburones para celebrar los beneficios de su empresa? Pues en ese caso, el Acuario le saldrá algo más caro: 250.000 pesetas; eso sí, fuera del horario de visitas. Tampoco es difícil convencerse de que el planetario de la Casa de las Ciencias es un lugar mucho menos aburrido para una celebración de bienvenida que una fría sala de congresos. Por 75.000 pesetas, los congresistas pueden ver las estrellas, con supernovas y enanas blancas incluidas, mientras se toman una copa. Pero no se asuste, A Coruña no está en venta. El alquiler de monumentos y museos forma parte de una calculada estrategia turística para atraer congresos y convenciones. La idea, por original que parezca, ya es antigua en ciudades como Bilbao. La aplicación en A Coruña tuvo su origen en el que fuera responsable del Consorcio de Turismo, José Ejarque. La idea no cayó en saco roto y el Ayuntamiento sacó adelante, en 1999, esta opción, que hasta el momento ha tenido bastante éxito, sobre todo en la Torre de Hércules y el Acuario.