JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA
08 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El ñoqui es una variedad de pasta italiana confeccionada, casi siempre muy artesanalmente, con patata. En Argentina, donde los descendientes de Italia son más numerosos, es -o era- un plato lleno de cariño que solían trabajar las mamma para servir a todos los suyos el domingo o el día de fiesta. He tenido oportunidad de degustarlo en familias alleas y, he de reconocer que protagoniza uno de esos momentos claves, emotivos y sustanciosos: bien preparados están de chuparse los dedos. No sé si existe el ñoqui de Coristanco, pues hace muchísimo tiempo que no voy a esa genial Festa da pataca; pero si no está inventado alguien tendría que hacerlo para ocupar un lugar destacado entre las muchas variedades de comer ese auténtico manjar que es el tubérculo gallego. Y tampoco sería nada disparatado que los ñoquis pudiesen degustarse en alguna que otra casa de comidas que no sean el italiano de turno que, por cierto, no suelen ser de gran calidad por estas tierras. Valdría la pena. Pero hoy me entero que el Gobierno de la Rúa ha iniciado una búsqueda a fondo y una persecución sin descanso del ñoqui: y es que así se denomina ahora a aquellos trabajadores y empleados de la Administración cuya única obligación mensual consiste en ir a cobrar a fin de mes. Ignoro, todavía, el por qué del apelativo, aunque supongo que algo tendría que ver con el hábito de comerlos únicamente en los días de fiesta. Yo apoyo al ejército de inquisidores argentinos en la sustanciosa tarea de eliminar gangas y sanguijuelas de la vida burocrática: nada será tarea más rentable y provechosa para las exhaustivas arcas de aquel querido país. Pero, por favor, los ñoquis ¡ni me los toquen...! ¡Ah! Y cuando abogo por la incorporación de la ñ (¿cómo se escribe en el ordenador ñoquis?) a la culinaria enxebre, ni se me ha pasado por la cabeza adjetivarlos como xuntecos. ¡Quede claro! redac@lavoz.com