Sin noticias de Charles Meeks

Eduardo Eiroa Millares
EDUARDO EIROA A CORUÑA

A CORUÑA

La plantilla de Santa Bárbara no ha sido informada de su futuro un mes después de la venta de la compañía Los empleados de Santa Bárbara, se reunieron en Oviedo para actuar contra la privatización de la empresa. Su primer paso será plantear un conflico colectivo. La compañía se vendió en julio a General Dynamics, que nombró a Charles Meeks consejero delegado. Hoy los empleados no saben quién es.

31 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los comités de empresa de los centros de Santa Bárbara se reunieron ayer en Oviedo para acordar una estrategia común de actuación ante la venta de la empresa nacional de armamento. No aceptan que la defensa de un país se ponga en manos privadas sin ningún control y además sospechan que los nuevos propietarios condenan al cierre a varias de las factorías, entre ellas la de A Coruña, que posee unas instalaciones de hace medio siglo y para la que no se prevee presupuesto alguno para modernizar la maquinaria. Los comités reunidos ayer acordaron plantear un conflicto colectivo y denunciar una vez más la ilegalidad de la venta, apoyándose en la Inspección Provincial de Trabajo de A Coruña, que observó irregularidades en un proceso del que no se informó de nada a los trabajadores. Los empleados de la fábrica de Palavea no se explican tampoco que tras una venta tan accidentada, los nuevos propietarios no se hallan puesto en contacto con la plantilla más que en una misiva dirigida a cada uno de ellos en la que el nuevo consejero delegado de la empresa, Charles Meeks, saludaba a los empleados y les decía: «No dudes en ponerte en contacto con nosotros si tienes cualquier pregunta o duda». Las cuestiones siguen sin respuesta porque en la sede central en Madrid no hay nadie. Esta desinformación no es algo de ahora. En una operación como la de Santa Bárbara, la ley obliga a informar a los empleados del proceso, algo que no ha ocurrido. La Inspección Provincial de Trabajo de A Coruña ha dado la razón al comité de empresa, calificando de «catálogo de buenas intenciones» el documento aportado en su día por la SEPI, y practicando un acta de infracción a la empresa. La situación empeoró en agosto, mes en que la página web de la compañía cambió de diseño. Hoy está en blanco.