Existe registrado un pequeño número de licencias -no llega a las 200-, que se conceden a personas sometidas a un riesgo especial. Obtener este tipo de permiso resulta bastante difícil. La defensa de bienes no justifica la concesión de una licencia de esta clase, que se expide tan sólo a personas que sufren amenazas o están expuestas a un riesgo especial. La mayor parte de estos permisos, denominados de tipo B, se entregan a antiguos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado después de su jubilación, cuando ya no cuentan con su arma reglamentaria, pero una parte de las licencias las solicitan personas que han sufrido amenazas o personalidades cuya vida puede correr peligro por el cargo que desempeñan. En total hay registradas unas 2.500 pistolas. Existe también un tipo de licencia que se entrega a menores de edad siempre que superen los 16 años. Hay 135 autorizaciones de esta clase, que permite a los jóvenes a practicar la caza y el tiro deportivo con armas de fuego, siempre y cuando vayan acompañados de una persona mayor de edad que también posea licencia. Los organismos y empresas considerados auxiliares del mantenimiento de la seguridad pública, esto es, vigilantes de seguridad o escoltas privados, también pueden en ocasiones portar armas. Hay 1.300 licencias, que capacitan a los profesionales a llevar un arma corta mientras desempeñen su función, debiendo entregarla a los responsables de la empresa cuando dejen el trabajo. Las armas antiguas anteriores a 1870 no precisarán licencias siempre y cuando el coleccionista las tenga inscritas en el registro y no puedan disparar municiones destinadas a armas de guerra. Fuera de la ley La ley prohibe expresamente la modificación sin autorización de un arma: convertir una pistola de fogueo en una de verdad o recortar los cañones de una escopeta las convierte en armas prohibidas. También están prohibidas las pistolas que lleven adaptado un culatín, y aquellas armas camufladas o simuladas bajo la apariencia de cualquier objeto (por ejemplo, metidas en un maletín). Lo mismo les ocurre a los bastones-estoque, las armas de fuego combinadas con armas blancas, y una serie de instrumentos como los tiragomas perfeccionados o los munchacos que se hicieron famosos en las películas de Bruce Lee.