Aquellos maravillosos vinos

La Voz

A CORUÑA

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CARLOS FERNÁNDEZ HISTORIAS DE A CORUÑA La ruta dominical entre la Estrella y la Franja ha perdido el ambiente festivo de los años 50 Si un coruñés de los años 50 resucita un domingo a la una de la tarde en la calle de los Olmos, creerá, al verla casi desierta, que su ciudad se encuentra en estado de guerra. Recordará que en aquellos años 50, y en décadas posteriores, los Olmos, igual que la Estrella, Galera y la Franja, se encontraban atestadas de paseantes, que entraban y salían de bares y restaurante.

26 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Entrando por Santa Catalina en la Estrella, estaban, entre otros, el Órdenes, regido por Jesús Martínez; el Muiños, con sus famosas almejas rebozadas con pan rallado; el Somoza; la Esquina, con buen pulpo y queso de Arzúa; A Nosa Casa, al mando de Manolo, buen conversador; el Suárez (después Lois); el Rincón; el Agripino, Casa Fermín, La Mina y Casa Pura, regido por «Pata de Palo»; el restaurante El Rápido, de excitante escaparate. Otros de esta zona eran El Parlamento; O Lión, que sintonizaba a las 21.45 horas con la BBC; el Xa Chegou y La Mezquita, ya en Rúa Nueva. En Olmos, además del café Hércules y del restaurante Fornos y del Oscar, hay que citar al Bar Otero (antes Derby), del jugador internacional olímpico del Celta y del Deportivo; el Ribadavia (donde recalaban todas las artistas de Madrid); Casa Crego, con un pulpo de categoría; O Salto do Can, el Somozas; el Argentino (donde se reunían los policías de la escolta de Franco) y el restaurante El Exprés, con sus pepitos. Alterne Obligado es citar al Astoria, café-bar de alterne. Siguiendo camino hacia el cine Coruña, ya en la Galera, se encontraba La Tacita de Oro, lugar de reunión de vocalistas y orquestas; el Suso, el Ariete y el Corinto, con marisco de categoría. Un restaurante con historia era el LïHardy, lugar de celebración de banquetes y homenajes de alcurnia. En la callejuela que va a la calle Real estaba (y está) Pacovi, con su tapa de perdiz (sardina rebozada) y su peculiar vocabulario de agradecimientos, que culminaba con el «muchas gracias almirante», porque era frecuentado por estudiantes de Náutica. Un bar de alterne en la Galera era el Lemos. Ya rebasado el cine Coruña, estaban el Villanueva, el Puerto del Son, A Miña Casa (buen marisco) y el Arizona (la dueña se había casado con Maza, ex jugador del Deportivo). Boquerones Después venía el Siete Puertas, cuyo dueño era el andaluz Pepe Muñoz, buen cantaor, casado con doña Clara, gran cocinera. Entre las especialidades destacaban los boquerones. Otros eran el bar de Paco Trigo, portero del Depor; el Villar y Paco (con sus tigres rabiosos), en el callejón del París, y La Traída (cátedra del mus), que estaba en el edificio de enfrente la compañía de aguas, mientras que en Torreiro podía visitarse Casa Fernando (tallarines) y cerca de San Andrés el restaurante Negresco (con jardín). Al final de la Galera y la Barrera se visitaban el España, el Disco, el Tarabelo, La Patata y el Beade. Ya en la calle de la Franja, se encontraban el Fouciño (excelente Ribeiro), la Viuda de Rebollo y el de la familia Meiriño, del que la joven Rosita sería guapa de A Coruña (y después concejala); O Xestal, del gaiteiro don Carlos; y el Priorato, con sus vinos de porrón.