ALBERTO MAHÍA PLAZA PÚBLICA
24 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer fue el Día Mundial contra la Esclavitud. Nada nuevo. Pensamientos débiles, recuerdos pobres, medidas cobardes. Cuentan que hay más de 27 millones de esclavos en el mundo. A Coruña, Galicia, aporta algunos, sobre todo algunas. Negras con lencería blanca, españolas drogadas, inmigrantes que se vinieron con una sola braga para todo. Están hipotecadas a la vida, a los esclavistas, al dinero y a la falta de dinero. Uno de esos bosques esclavistas de la modernidad crece en las carreteras gallegas. Escándalo social, que no sexual. Nadie ha resuelto el problema. El bosque animado fue una bella novela de Fernández-Flórez. El bosque del que ahora escribo es un espacio donde todo está animado de dinero, ignorancia y mafia. La Voz de Galicia ha dado ayer una buena información sobre la numerosa explotación americana de niñas y adolescentes. No hay que irse tan lejos. En A Coruña se revientan mujeres por el precio de un whisky o de un pico, que aún es más barato. Ni un día más, es que ni un día más debiera durar este paisaje, donde razas enteras de mujeres son inmoladas al sexo, la droga, el dinero, el chantaje, la violencia, la muerte. Llega una camioneta y las deposita por la mañana. Llega otra camioneta y se las lleva por la noche. ¿Es que nadie mira y ve? Los políticos dicen que algo habrá que hacer. Y el bosque animado crece y crece. ¿No escuchan el grito, el auxilio? amahia.redaccion@lavoz.com