Música para todos los públicos

REDACCIÓN A CORUÑA

A CORUÑA

La Orquesta Sinfónica de Galicia esparció por María Pita los acordes de Manuel de Falla y Joaquín Rodrigo La Orquesta Sinfónica de Galicia tocó al aire libre, en el mismísimo corazón de la ciudad, y desde allí bombeó música a las calles aledañas, arterias de las que manó gente atraída por las notas encadenadas. Un gustazo resulta escuchar a «la mejor orquesta de España», según algunos críticos, al mismo tiempo que se apura una tapa de tortilla y un albariño en alguna terraza de María Pita. Un lujo al alcance de muy pocos: los coruñeses y los que los visitan, muchos de los cuales asistieron en bermudas al acontecimiento.

21 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Se arrancó la OSG con puntualidad española (diez minutos de retraso), y fue como si alguien esparciese colonia por la plaza de María Pita. Se impregnaban aquellas notas, creadas por Manuel de Falla y Joaquín Rodrigo, en el veraniego vestuario del público, tan diferente al que lucen los habituales de la formación coruñesa cuando la cita se oficia en el Palacio de Congresos. Allí se acude de tiros largos, y en este caso eran mayoritarios los tiros cortos, dada la calurosa noche. Bermudas, camiseta, cámara de fotos al hombro y acento extranjero, esas características reunían muchos de los ayer reunidos en la plaza. No era el público habitual de la OSG, no, y de ahí el acierto de este tipo de conciertos: hay quien ayer descubrió la música clásica mientras cenaba pizza en una terraza y seguía el concierto por las pantallas gigantes colocadas para la ocasión. También estaban cómodos los que encontraron silla, o los que se aposentaron en las tres gradas elevadas habilitadas. Soplaba el viento en la plaza de María Pita, pero la OSG, ayer dirigida por el maestro Víctor Pablo, no hace música que se lleve el viento: las suyas son notas que permanecen en el oído. Sonaron La vida breve y una selección de El amor brujo, ambas de Falla, antes de que lo hiciese Fantasía para un gentilhombre, de Rodrigo. Volvió Falla con El sombrero de tres picos: tres danzas (segunda suite) y la noche acabó con El concierto de Aranjuez del maestro Rodrigo.