Los autores argentinos y norteamericanos constituyen la gran novedad de esta cita del certamen Hace diez lustros, la Estación Marítima era un hervidero de emigrantes que capturaba en imágenes el fotógrafo Manuel Ferrol. Hoy es un edificio condenado al derribo. La cuenta atrás remata con la construcción de un palacio de congresos que Ricardo Bofill y César Portela disfrazarán de alas de gaviota. Pero la Estación Marítima apareció ayer travestida de gran buque. Un telón diseñado por Miguelanxo Prado cubría la fachada del edificio. Con Batman asomado a la cubierta del paquebote, el disfraz anunciaba que en el interior del inmueble zarpaba la cuarta edición de Viñetas desde o Atlántico, el Salón Internacional del Cómic de A Coruña.
14 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El barco del tebeo partió a las 19.00 horas con la bendición de Francisco Vázquez y del director del salón, el artista coruñés Miguelanxo Prado. El interior del singular trasatlántico se presentó pertrechado con 800 viñetas originales, seleccionadas por los propios autores invitados al certamen, a excepción, obviamente, del apartado histórico, titulado con un matiz de nostalgia Los tebeos de nuestra infancia (1951-1971). Prado subrayó precisamente ese carácter de antología personal que imprime al salón coruñés un estilo marcadamente diferente de los festivales con un acento más comercial. «Los autores eligen cada pieza y a menudo nos sorprenden, porque cuelgan en la sala historietas que no han llegado a publicarse y que otros pueden considerar obra menor», señaló el director de Viñetas desde o Atlántico. Cerca de un centenar de aficionados al cómic siguieron al alcalde y a Prado en su recorrido por la Estación Marítima. Mientras Vázquez prestó una especial atención a la muestra Los tebeos de nuestra infancia, Miguelanxo Prado destacó la variedad de estilos congregados y la presencia de autores de la otra orilla del Atlántico, como los argentinos Zentner y Nine o los norteamericanos Marc Hempel y Rick Veitch.