Un joven poda los matorrales del Camiño Corgo, que dificultaban el tráfico
14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Roberto Lameiro conduce un vehículo adaptado con el que ayuda a desplazarse a discapacitados. Desde el 2 de julio, su trabajo le obliga a transitar por una calle del Castrillón bastante angosta, la de Camiño Corgo. Pero el paso se hacía aún más complicado ya que los muros que cercaban la vía estaban cubiertos de maleza. «El camino se hacía el doble de estrecho y las zarzas me arañaban el coche», dice Roberto. Como su trabajo le obligaba a pasar diariamente por aquella calle, Roberto decidió llamar al Ayuntamiento para pedir que podasen aquellos zarzales: «Llamé al 010 -cuenta- y ellos tomaron nota de mi queja para remitirla al departamento oportuno». Pero, cuando pasados tres días, la maleza continuaba creciendo, decidió llamar a la concejalía de Jardines. Allí le confirmaron que su queja había sido recibida ya, «pero no me dieron más explicaciones ni me dijeron si iban a podar esto o no», asegura. Decisión drástica «Los vecinos de la calle dicen que en agosto suele venir un jardinero municipal a adecentar la zona», comenta Roberto, «pero eso supone esperar un mes más». Por eso, ayer a mediodía, harto de esperar por la ayuda prometida que nunca llegaba, Roberto se calzó unos guantes de jardinería y, con una pequeña hoz, dedicó casi dos horas de su tiempo a podar y adecentar los arbustos y zarzales que cercaban el camino, y que tan complicado hacían el acceso a la calle. Algunos de los vecinos de la zona -la mayoría de edad muy avanzada- le ayudaron, cargando los despojos de la poda y despejando el asfalto. Hoy, por fin, Roberto podrá bajar por la calle Camiño Corgo sin preocuparse de tener que esquivar ramas y sin que las zarzas arañen su furgoneta, y su trabajo será mucho más fácil, al menos, hasta que los zarzales recuperen terreno.