Más de 7.000 trabajadores se manifestaron pacíficamente por las calles de la ciudad que amaneció con tiendas selladas y ruedas pinchadas
16 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La jornada de huelga de ayer comenzó a todo tren para dos gremios. Lejos de secundar el paro convocado por UGT y CIG, cerrajeros y reparadores de pinchazos hicieron su agosto. Los comerciantes de las calles Real y Barcelona -los más afectados- saturaron las líneas telefónicas en demanda de ganzúas. «En media hora he atendido más de 20 llamadas, y eso sin contar los móviles de los que tenemos trabajando en la calle», comentaban desde una cerrajería coruñesa. Los reparadores de pinchazos no se quedaron a la zaga. La zona de Os Castros amaneció con las ruedas de las furgonetas de los negocios rajadas y once autobuses urbanos fueron también víctimas de pinchazos y lunas rotas. Las acciones vandálicas nada tuvieron que ver con la posterior fiesta sindical. Siete mil trabajadores descontentos con la reforma laboral y el acuerdo de pensiones se manifestaron pacíficamente de A Palloza a la Delegación del Gobierno. Pancartas a favor de la Fábrica de Armas y la de Tabacos se mezclaron con los gritos en contra del Gobierno y CC OO, por no secundar la huelga. Un tractor de Unións Agrarias encabezaba la marcha. Tras los representantes del campo, la concejala socialista Pilar Valiño, los nacionalistas Tello y López Rico y el diputado del BNG Carlos Aymerich acompañaban a los representantes sindicales Manuel Solla (CIG) y Xosé Carrillo (UGT).