El escritor quiso recordar el trabajo de la Madre Teresa como ejemplo de que «se pueden cambiar las cosas» Lapierre quiso evocar, ayer, en la Fundación Barrié, la figura de la Madre Teresa como ejemplo de que «se pueden cambiar las cosas. Yo, desde mi posición de escritor comprendí que mi deber era ser la voz de los hombres sin voz», dijo Lapierre. El escritor y presidente de la fundación La ciudad de la alegría quiso aprovechar la conferencia para anunciar la creación de una sede de su entidad en Madrid. El acto estuvo presidido por Manuel Fraga, que agradeció la presencia del escritor francés en Galicia.
06 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Para Dominique Lapierre hubo tres momentos clave que despertaron en él la fe: la figura de Gandhi, la ciudad de Jerusalén y, sobre todo, la «increíble personalidad» de la Madre Teresa de Calcuta. Lapierre quiso recordar el momento que dio lugar a la creación de la fundación que ahora preside. «En 1950 acudí a Calcuta con mi esposa para mostrar mi gratitud a ese pueblo». En ese viaje llevaba diez millones de pesetas para donar a una organización benéfica. Fue entonces cuando conoció La ciudad de la alegría, que luego daría nombre a su fundación. «Los habitantes de esa ciudad terrible son los verdaderos héroes de nuestro mundo», dijo Lapierre. Sin embargo, advirtió de que él no quiere glorificar la pobreza. Para luchar contra la miseria reclamó la colaboración económica como la más eficaz. Los fondos de su fundación proceden de los derechos de autor de su obra literaria. En su labor a favor de los desfavorecidos de la India, Lapierre ha publicado Era medianoche en Bhopal, donde denuncia «el mayor desastre industrial de al historia» causado por una fábrica de pesticidas norteamericana. El escape mató a 30.000 personas y medio millón quedaron afectadas.