Una empresa de submarinistas vigueses inspeccionó el casco y las hélices del buque «Caronia» El «Caronia» es uno de los trasatlánticos más emblemáticos del mundo de los cruceros. Pertenece a la misma naviera propietaria del «Queen Elizabeth 2», la Cunard Line. Ayer llegó a primera hora a A Coruña. Aprovechó su estancia en este puerto para pasar una sofisticada y completa inspección.
24 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Al Caronia le caducaban en los próximos días los certificados de clasificación, documentos que demuestran el estado del buque, su seguridad, y que son obligatorios para poder continuar navegando. El Caronia no es un barco cualquiera. Su tamaño, casi 200 metros de eslora y 25.000 toneladas de desplazamiento, no facilitan la varada en seco para poder realizarle la inspección reglamentaria. Sus responsables, incluidos los gestores de la consignataria coruñesa Finisterre Agencia Marítima, aprovecharon la estancia del Caronia en A Coruña para pasarle la ITV. Para ello llegó un equipo de buzos de Vigo, de la empresa Subacua Visión. Dos hombres-rana bajaron al fondo. Se sumergieron con cámaras de televisión e infrarrojos. La señal se recibía en los monitores ubicados en una unidad móvil. Los técnicos de la clasificadora DNV inspeccionaron todas y cada una de las chapas del barco y las hélices, las dos instaladas en la popa y las que lleva en la proa. Redes en las hélices Todo estaba en orden. El acero del casco tenía los espesores reglamentarios. Tan sólo se descubrió que uno de los tornillos de una de las hélices estaba flojo. Y que en el equipo de propulsión se había metido una red pelágica. Los expertos de DNV también inspeccionaron los equipos de seguridad y comunicación del Caronia. Los resultados fueron excelentes. No se detectó ningún problema de importancia. El trasatlántico pudo continuar navegando con rumbo a Southampton.