Rafael Bárez sube al callejero

La Voz

A CORUÑA

XURXO LOBATO

LUIS POUSA COSAS QUE PASAN

17 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El ex-concejal Rafael Bárez, fallecido en 1996, subió ayer al callejero de A Coruña. En su barrio, en el Castrillón, Bárez da nombre a una calle que ayer abandonó el escueto rótulo que la bautizaba como vía B para recordar al que fue concejal de la primera corporación democrática en las filas del Partido Comunista. El alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, presidió el acto en el que se descubrió la placa, ceremonia a la que asistieron la viuda y el hijo de Bárez. El político fue retratado en un vibrante discurso por Domingo Verdini, presidente de la Asociación de Vecinos del Castrillón. «La voz de los sin voz» Verdini recordó que Bárez había sido «la voz de los sin voz», tal y como lo había definido en su día el escritor Manuel Rivas (que también estaba presente en el acto). En el Castrillón -como sucedió luego en el acto de homenaje que se celebró por la tarde en el Fórum- se reunieron políticos del más diverso pelaje. Desde los representantes del Concello de Oleiros Esther Pita y Gelo hasta el diputado autonómico Anxo Guerreiro y los actuales ediles de PSOE y BNG. El PP, que faltó por la mañana, sí estuvo representado por la tarde por el concejal Álvaro Someso. En el Fórum estuvieron presentes otros políticos de postín, como el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, el ex-alcalde de Santiago Xerardo Estévez o la abogada Cristina Almeida. El presidente asturiano recordó cómo desembarcó en Santiago, para estudiar Derecho, en el año 1968, momento en el que se forjó su amistad con Rafael Bárez. «Era un hombre de una mirada limpia y abierta, una persona de una generosidad sin límites», sentenció. También evocó Álvarez Areces las protestas estudiantiles de 1968 en Compostela y los conflictos laborales que se vivieron en Ferrol en la célebre jornada del 10 de marzo. La abogada Cristina Almeida también recordó su «vida paralela» a la del político coruñés. «Bárez y yo vivimos en una época conflictiva y tuvimos el mismo compromiso y luchamos con las mismas armas por la democracia». Cristina Almeida compartió con Bárez el oficio de la defensa jurídica de los trabajadores, profesión que ayer definió de esta forma: «Ser abogado laboralista en aquella época era ser abogado de la democracia y de la libertad».