Los tres partidos de la corporación municipal se disputan en el debate «la maternidad» del bus nocturno Al «bus-buho» le salieron ayer hasta tres padres diferentes. Hay ideas como leprosas, que nadie quiere ver ni en pintura. Y hay iniciativas, más resultonas, que los políticos se disputan sin miramientos, como sucedió con aquel retoño que tenía dos madres y que Salomón quiso cortar en dos para repartirlo equitativamente. No se llegó ayer al tajo salomónico, pero el búho sufrió en sus plumas el forcejeo.
15 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Fue un tira y afloja a tres bandas, pero sin bolas ni tapete verde. Lo que rodaba por el salón de plenos no era una esfera de billar, sino el autobús nocturno, que, por lo visto, fue parido por un triunvirato formado por Vázquez, Erias y Tello. De seguir así las cosas, va a haber que imponer los análisis genéticos a las mociones, como si fueran hijos espontáneos de toreros o famosetes. La prueba de paternidad, el control del ADN de las iniciativas, llegará a la política para que tirios y troyanos no se enzarcen en la eterna riña de «a mí se me ocurrió primero». El caso es que llegó el turno de las mociones y el líder del PP, Antonio Erias, desenvainó su propuesta de crear una línea nocturna de buses durante los fines de semana. El portavoz del BNG, Henrique Tello, echó mano de las actas y recordó que él ya había planteado idéntica idea en febrero. Entonces se rechazó y ayer se le dio luz verde con los votos de PSOE, PP y Bloque. «¿Era unha idea boa hai dous meses ou era peor entonces porque quen a presentaba era máis baixo, máis feo e máis bigotudo?», interrogó Tello a la concurrencia. El alcalde, «satisfecho» Terció en el coloquio Francisco Vázquez, para reclamar la paternidad del invento. «El alcalde está muy satisfecho de que la oposición apoye una medida que ya estaba en el programa electoral que mayoritariamente votó la ciudadanía de La Coruña», sentenció. Ironías vazquistas aparte, el viaje en el tiempo del búho de marras se remonta ya a junio de 1999, cuando los socialistas se alzaron con el trono (republicano) de María Pita. Por la misma fecha manejaba el portavoz del PP, Antonio Erias, su Plan Estratégico para el Siglo XXI, un grueso y sesudo estudio en el que avanzaba sus planes de gobierno. «No se trata de un problema de paternidad -apostilló-, pero lo cierto es que esta propuesta que hoy presentamos ya se podía leer en nuestro Plan Estratégico». El gozo, en un pozo Por si fuera poca la trifulca, se sumó al debate el portavoz del grupo socialista, Javier Losada, que arremetió contra las filas nacionalistas con los mismos argumentos que empleó la manzana para sacudirle a Isaac Newton en la cabeza. O sea, con la ley de la gravitación universal. «Cuando uno se tira a un pozo se va hundiendo por la ley de la gravedad», espetó Losada al nacionalista Tello, lo que viene a ser algo así como decir que las cosas caen por su propio peso. «Me congratulo de que lea con tanta intensidad las 390 medidas del programa electoral del PSOE y asuma sus propuestas, porque ésta no estaba en su programa», indicó el edil socialista en alusión al Bloque. Al final, padres putativos y reales se repartieron el triunfo.