Llegan las batallas de pintura que popularizaron los ejecutivos de Estados Unidos Ahora que la mili está de capa caída, los seguidores de Rambo lo van a tener complicado para darle uso al uniforme. Pero el que no se consuela es porque no quiere. Han aterrizado en A Coruña las guerras de mentira que popularizaron hace unos años los ejecutivos de Estados Unidos. Las municiones son bolas de pintura que no duelen al impactar. Los agobiados por el exceso de trabajo también están de enhorabuena. Resulta que esta original forma de «pintar la mona» libera el estrés.
11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hora: 16.00. Lugar: Un amplio campo en las afueras de A Coruña. Objetivo: Decorar con pintura al equipo rival. Empieza la batalla. La empresa encargada de organizar la belicosa actividad se llama Free Paintball. Su director, Juan Carlos Pelaez, reparte las marcadoras -así se llaman las escopetas de pintura-, entre los participantes, explica su uso y detalla el juego: «Hay infinitas variedades, pero nosotros vamos a practicar una que consiste en trasladar la bandera de tu equipo de una zona del campo a otra sin que te disparen». Después distribuye a la gente y le da a cada uno un brazalete distintivo, rosas a un lado y amarillos fosforito al otro. A una orden suya empiezan a sonar los tiros. El experimento tiene éxito, la gente lo pasa en grande. Disparos seguros Para participar en el juego es necesario tomar todas las precauciones posibles. Aunque el impacto es inofensivo, los soldados del pincel utilizan cascos protectores que les dan un aspecto entre Robocop y un motorista de trial. Es obligatorio guardar una distancia de seguridad a la hora de disparar. «Está prohibido tirar a menos de seis metros», advierte Juan Carlos. Además, las armas llevan puesto un seguro y un tapón con forma de chupete cuando no se están usando. Los creadores de esta actividad han pensado en todo. La pintura y su envoltorio son biodegradables. Además, las manchas se quitan muy fácilmente de cualquier tipo de ropa. Las marcadoras disparan a una velocidad de siete bolas por segundo y están alimentadas por CO2 para facilitar los lanzamientos. La distancia que alcanza el proyectil depende de distintos factores. Quienes se sientan atraídos por este tipo de actividades pueden informarse y hacer reservas en Deportes Cimans o en el número de teléfono 639 891 767. El juego tiene un coste mínimo de 3.500 pesetas -arma y 100 bolas-. Es preferible inscribirse por equipos.