La última zambullida del «tiburón»

S. B. N. A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

La balsa de lodos de Oza espanta a los bañistas habituales del arenal coruñés «Tiene a todo el vecindario preocupado». Lo dice Enrique Río, el «tiburón de Oza», de la balsa de lodos que se construye al lado de su arenal favorito. Con 69 años recién cumplidos, no hay día que no se zambulla en las aguas de la playa coruñesa. Lo mismo que otros muchos bañistas. «Éste puede ser mi último chapuzón», anuncia. Todos temen que la escollera convierta «el paraíso» en un «vertedero». Los vecinos anuncian protestas. «Armaremos la que sea para conservar la playa», advierte el «tiburón».

08 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La «fosa atlántica» no convence a los residentes en los barrios de Oza, A Gaiteira y Os Castros. Mucho menos a los que se dan chapuzones en el mar del arenal de Oza. «¿Quién nos asegura que no hay peligro para la salud al tragar ese agua o que no nos saldrán cosas en la piel?», se pregunta Enrique Río. Atleta de vocación, dice que ahora se baña con la mosca detrás de la oreja. Por eso, cree que el de ayer puede haber sido su última zambullida. La alarma ha saltado entre los vecinos de la zona, que ya han empezado a mantener reuniones para tomar medidas de protesta. Todos coinciden en que el contenido del depósito, que ocupa lo poco que quedaba de la playa del Lazareto, puede contaminar su paraíso particular. «Creí que la balsa quedaría taponada, pero el agua entra allí y vuelve a salir», explica el tiburón que, paradójicamente, nació en Melide. Lleva cinco años haciendo largos en el mar de Oza, desde que se jubiló de su trabajo en la General Motors de Zaragoza. «Hago quinientas brazadas cada día, llueva o haga sol», afirma. Hasta tiene marcada con pintura blanca la posición en las rocas desde la que a diario se lanza al agua para nadar casi un kilómetro. Enrique Río está convencido de que los vertidos de residuos deben paralizarse por el potencial riesgo de contaminación en las zonas colindantes. «Lo que echan en esa fosa puede filtrarse y no me extrañaría que llegase hasta Santa Cristina», comenta. Trabajos en la balsa Mientras el tiburón de Oza devoraba metros de mar, a pocos pasos, varios operarios de la empresa Copasa, encargada del dragado de los muelles de A Coruña, supervisaban el correcto funcionamiento de la bomba de agua y el arrastre de los lodos en la balsa.