Uno de cada cuatro trasplantes realizados en la ciudad depende de la navegación aérea Si hacen falta más argumentos a favor de Alvedro, los médicos del Juan Canalejo, el tercer hospital de España que más trasplantes realiza, aportan uno que poco tiene que ver con presupuestos y cuentas de resultados. «El 25% de los implantes que hacemos dependen del avión», dice Antonio Fernández. A la vida no se le pone precio, pero los órganos son pasajeros de altos vuelos.
10 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Cada vez que salta la alarma en la Organización Nacional de Trasplantes, la distancia dispara la salida de una carrera contra el tiempo. «Los vuelos regulares solucionan poco -explica- apenas tenemos margen». Para que un corazón vuelva a latir debe alojarse en su nuevo pecho en no más de cuatro horas. Por eso se recurre, en muchos casos, a la aviación privada. Empresas como Airnor transportan la esperanza de vida muchas veces a horas intempestivas y en condiciones inclementes. Así es siempre que el órgano procede de fuera de Galicia. La carretera, con sirena de ambulancia, soluciona la papeleta dentro de la comunidad. «Alguna vez hemos utilizado el helicóptero», señala el experto, pero su límite es Asturias y sólo el de Salvamento, las más de las veces en su propia guerra contra el mar, vuela de noche. Más de cien personas se movilizan cada vez que la muerte abre la puerta a lo más parecido a un milagro. «Y de nada vale -subraya Fernández- si no llegamos a tiempo». El personal del aeropuerto -«siempre dispuesto», recalca-, engorda este plantel. Son hilo conductor. Sin ellos, la esperanza amenaza con viajar a la tragedia.