Canzobre y su mariachi, recuerdo nostálgico del Carnaval coruñés

Actuaron desde comienzos de los años cincuenta hasta 1964 «Su muerte, el 14 de mayo de 1977, dejó a la ciudad coruñesa sin una de sus leyendas de Carnaval. Se llamaba Manuel García Canzobre, tenía 92 años y su mérito fue llevar la alegría de estos festejos a sus conciudadanos en unos años díficiles donde la escasez se sobrellevaba con música popular e ironía, que de ésta ya decía Fernández Flórez que era el consuelo de los pobres. Su comparsa era la más famosa y vestía invariablemente con un impermeable de plástico negro, chalina blanca de seda y bombín.


CARLOS FERNÁNDEZA CORUÑAManuel García Canzobre (A Coruña, 14-7-1886), cuando sólo era un rapaz, se embarcó de polizón en un buque correoy se marchó rumbo a Cuba. Once años después, en 1916, repitió su hazaña viajera y fue a Nueva York. Navegó en varios buques de pasaje, de camarero y de enfermero. De siempre le gustó tocar la guitarra e improvisar coplas sobre cualquier tema, a las que imprimía un gracejo singular, muy coruñés, en suma.Se casó con Antonia Fagil Castañeda, una andaluza de Estepona que le dio siete hijos, que a su vez le dieron 14 nietos y éstos no sé cuántos biznietos. Antonia, tan graciosa y simpática como su marido, fue la madrina del mariachi que siempre usaba chistera.Las letras de las canciones de Canzobre trataban cualquier tema. En 1958, se metían con el famoso tranvía que iba de Juana de Vega a la Ciudad Jardín. Con la música del pasodoble Van aprendiendo, comenzaba así:¿Por que sigue circulando/ ese tranvía de Riazor?/ Depósito microbiano,/ que huele a queso de Roquefort/«Qué tranvía más bonito/-dixo con sorna/ un forasteiro-/ Es un tranvía especial/ pra levar porcos/ o Matadeiro.Los compañeros de Canzobre eran seis: Ángel Rey, Wences, Miguel Cadaviejo, José Leiras, José Iglesias y Carlos García, el nieto de Canzobre. Los instrumentos musicales eran guitarras, laúdes, güiro y el rascayú, un singular instrumento de percusión que parece que inventaron los propios miembros de la comparsa, al que quizá bautizaron con ese nombre por una canción muy en boga entonces, que cantaba Bonet de San Pedro, con letra ciertamente tenebrosa.Elemento no menos importante de la comparsa era la pancarta, donde se explicaba, por medio de graciosos dibujos, los temas que luego Canzobre y los suyos tratarían con letra y música. La pancarta era llevada por Carlos, el nieto del jefe. Por ejemplo, la pancarta de 1955 era una crítica a las sombrillas instaladas por docenas en la cafetería Copacabana, de Méndez Núñez.

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