Chuletas y huesos

La Voz

A CORUÑA

LÓPEZ DE ALBA LA FRANJA

23 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Esta temporadita los exámenes son el menú del día de un gran número de estudiantes. Pero también el mal de las vacas locas, lo de la encefalopatía espongiforme afecta de manera clara a los estudiantes, según me informó doña Gumersinda del Ventorrillo. ¿Pero, cómo puede ser eso... ? -Muy sencillo -me dijo la ínclita doña Gumersinda-, usted sabe que las autoridades del país prohibieron las chuletas. Entonces, si los estudiantes no pueden utilizar chuletas en los exámenes, ya me dirá qué va a ser de muchos de ellos. En ese aspecto doña Gumersinda tiene razón, pues yo recuerdo que en mi época había auténticos profesionales de la chuleta, incluso las hacían para vender, ya que la demanda era extraordinaria. Supongo que en la actualidad ocurrirá otro tanto. -Pues ya puestos en ese plan -prosiguió doña Gumersinda- el propio Gobierno de la nación, (habrá que decir país que queda más progre) y por la misma razón, debía prohibir a los profesores huesos, pues son un peligro para sus alumnos. Claro que para que hagan daño habrá que meterles el diente. Como siga esto así acabaremos todos vegetarianos, pero de los que pueden tomar leche y huevos, porque el café con sopas y las tortillas son bocado exquisito. Hablando de tortillas recuerdo al propietario de una cafetería, allá en Viveiro, a la que solía acudir con alguna frecuencia al mediodía a tomar un vinito con su correspondiente tapa, que en la carta de platos rápidos que ofrecían a sus clientes, figuraba tortilla francesa con gambas. Si la pedías te aclaraba: «Al que encuentre una gamba, viaje a Canarias».