Un «náufrago» de Virginia

PACHO RODRÍGUEZ A CORUÑA

A CORUÑA

Una boya a la deriva de tres metros de alto viajó de EE UU a A Coruña durante diez meses El náufrago no era Tom Hanks. Era una boya. Un objeto de dos metros y medio de diámetro y 3.20 de altura a la deriva. Así, sin nadie a bordo, evidentemente, el equipo de balizas navegó desde las costas de Virginia hasta la bahía coruñesa. El viaje involuntario comenzó en abril del año pasado y el 12 de enero fue avistado por la embarcación Salvamar Torre de Hércules. De vez en cuando, los marineros encuentran boyas de menor de tamaño, pero en este caso la extraña visita sorprendió a los más expertos.

01 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La boya pertenece a la Coast Guard de EE UU y venía perfectamente identificada en la tapa superior del cuerpo de flotación. La Autoridad Portuaria de A Coruña realizó las correspondientes comprobaciones ante las autoridades americanas. La sorpresa, además de la propia de ver en la bahía un «mamotreto de ese tamaño», según fuentes de la institución del puerto, fue aún mayor cuando se descubrió que el objeto llevaba desaparecido casi diez meses. Fue en abril cuando la US Coast Guard detectó que el sistema de balizamiento había desaparecido de Virginia. De forma cilíndrica y de color verde, la boya está equipada con paneles solares y un compartimento para baterías. Con este sistema, el cilindro sirve para emitir señales luminosas para determinar puntos o zonas peligrosas. Según fuentes de la Autoridad Portuaria, en esta ocasión no se creó ninguna situación de peligro. Situación de peligro No hubiera sido así si se llega a cruzar en el camino de algún pequeño barco de madera, que podría haber provocado graves daños en este tipo de embarcaciones. La aparición de este sofisticado sistema de balizamiento causó una gran sorpresa entre los expertos. Principalmente, porque el hecho de tratarse de un cilindro de tres metros de altura situado en una base hace que ofrezca una espectacular imagen luminosa. Regalo La boya pasará a propiedad coruñesa, tras los agradecimientos de los americanos que al fin supieron dónde estaba la boya desaparecida. Así, cambiará su nacionalidad dejando de presentarse como: Property of US Coast Guard. Al margen de la generosidad de los americanos, las razones de tan inesperado regalo se deben a que a los guardacostas de Virginia les resultaría poco rentable viajar a la capital coruñesa para hacerse de nuevo cargo de la boya y trasladarla a EE UU. Peripecia viajera Tras la peripecia viajera, la baliza de señalización descansa fondeada en la dársena de La Marina, en la confluencia del muelle donde está situado el Club Náutico con la entrada al recinto portuario. Según fuentes de la Autoridad Portuaria, la boya, identificada como 8*21LR, al tener la etiqueta identificativa, fue recogida para iniciar los trámites ante el organismo de procedencia. Ahora, los expertos del organismo coruñés decidirán el futuro de esta extraña viajera.