El desplante del alcalde a Pérez Touriño fue la perla verbal más sonada del año Muere el año en A Coruña a la luz verde del Millennium, pero queda su literatura. Frases para el recuerdo ha dejado el 2000 y, a la cabeza, las del alcalde. Perlas como «los de Iberia son unos filibusteros» o «a mi mujer le llamo mi lady» se tienen que conformar con premios de consolación ante su sonoro corte de mangas verbal a Touriño: «No iré al congreso del PSOE: son las fiestas del Rosario». Ante tal torpedo lingüístico nada pudieron hacer ni los futboleros, que también dejaron caer unas cuantas machadas de hemeroteca. Nadie murió por la boca, como el pez, aunque alguno naufragó de boquilla, como Henrique Tello, al que en el fragor de un pleno se le escapó un sonoro «me cago en la puta».
30 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque Emilio Pérez Touriño dude de la caballerosidad de Vázquez, el 2000 despejó todas las dudas sobre tal condición. Isabel II lo nombró caballero (repetimos: caballero) de la Orden del Imperio Británico, lo que dio pie a no pocos chascarrillos made in Paco. Ahí va uno: «Si me canso del Senado, me voy a la Cámara de los Lores». El alcalde lidió durante el año con los socialistas de aquí (Touriño) y con los de allá, los de Madrid, a los que envió un mensaje durante el fragor electoral: «Hacemos un hombre a Frutos al pasearlo como el brazo incorrupto de Santa Teresa», criticó. Por contra, se amigó con su enemigo Lendoiro, a quien abrazó durante los fastos del título y elogió después: «No se me caen los anillos por decir que el Deportivo ha tenido una gestión brillante en los últimos años». Al César (Augusto), lo que es del César. Será la elegancia de sir. También hizo migas el alcalde con otros teóricos enemigos, como Manuel Fraga o Xosé Cuiña. «Creo que lo está haciendo bien», osó decir del primero. Le correspondieron con flores a Marineda. «A Coruña es la más bella de las mujeres gallegas», espetó el presidente de la Xunta durante su visita a la ciudad. A muy dentro del corazón del alcalde llegó Cuiña el día en que se puso en plan JFK en Berlín y proclamó: «Yo soy coruñesista». Curiosos matrimonios de conveniencia políticos. Y, hablando de casamientos, ahí esta el solterón José Luis Meilán. «Sigo soltero y sin compromiso». Ésa es su frase más socorrida cuando se le pregunta si se presentará a las elecciones a rector. A veces, varía su discurso y, parafraseando a Arsenio Iglesias, contesta: «As cousas, polos seus pasos». O sea, despacio. Rápido de mollera es Moisés Naranjo, gerente de Turismo de A Coruña. Dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Y un día se despertó y se le ocurrió esto: «En Galicia sobra un aeropuerto y es Lavacolla». En Santiago, sus declaraciones sentaron tan mal como un grafitti en la catedral.