Un taller de orfebrería facilita un puesto de trabajo a 35 personas de «difícil reinserción social» «Nos ha tocado la lotería. Somos unos afortunados». Con esta alegría expresaba su ilusión Montserrat Gallego, una de las alumnas del Obradoiro de Emprego de Xoiería Torques. Es una iniciativa de la Asociación de Minusválidos que cuenta con el apoyo de la Xunta y la Diputación. En el taller trabajan 35 personas de «difícil reinserción social». Cobran cien mil pesetas al mes, mientras aprenden una profesión. Un puesto de trabajo, al finalizar la instrucción, supondría para ellos un auténtico bote acumulado.
23 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Monserrat Gallego llevaba cuatro años en paro, después de que quebrara su negocio de hostelería. El hecho de superar los 45 años de edad la ubicaba en el grupo de personas de «difícil reinserción social». Este término, que casi siempre supone una lacra, le ha facilitado en esta ocasión la posibilidad de instruirse acerca del trabajo de joyería. Entre sus compañeros de aprendizaje se encuentran personas con discapacidades y residentes en casas de acogida. Todos afrontan ilusionados el reto de adentrarse en una profesión que les agrada. La experiencia no es completamente nueva para todos. Alguno de ellos ya habían participado en la escuela de joyería que tiene la Asociación de Minusválidos, en colaboración con el Ayuntamiento. El Obradoiro comenzó su andadura el 1 de diciembre. Aunque hay otros seis en Galicia, éste es el único dedicado a la orfebrería. La Consellería de Promoción de Empleo ha destinado 104 millones al proyecto y la Diputación cedió los locales para ubicar el taller. Los alumnos ganan cerca de cien mil pesetas al mes y cuando acaben tendrán derecho al subsidio de desempleo, en caso de no encontrar trabajo. Estas condiciones hicieron que se recibieran casi 400 solicitudes para participar. Entre todas ellas, los organizadores tuvieron que seleccionar a los 35 afortunados que participan en el curso. Envíos El presidente de la Asociación de Minusválidos, José Manuel Darriba, explica que tienen un convenio con distintas fábricas de joyas. «Ellos nos mandan el material para que nosotros lo manipulemos y luego se lo devolvemos. No podemos vender lo que hacemos por que eso sería competencia desleal». «La idea es hacer un catálogo para una exposición a final de curso», añade. El director del Obradoiro es Ricardo Arias y está tan ilusionado con la iniciativa como los propios alumnos. «Estamos empezando y aun les falta experiencia. Pero lo han cogido con una ilusión tremenda», dice orgulloso.