Necso desvela el secreto del obelisco al completar el puzzle de cristal y retirar los andamios que lo envolvían
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El Millennium, al fin, hace destape. El obelisco, esa filigrana de cristal y acero que se alza frente al océano en pleno Labañou, se exhibe sin pudor desde ayer ante A Coruña y el Atlántico. Sólo una fina malla protege al monolito de los mirones que, a buen seguro, lo acosarán durante los 23 días que aún restan para su inauguración oficial como hito coruñés del nuevo siglo y el nuevo milenio. A última hora de la tarde de ayer, los operarios de la compañía Necso se encargaron de desvelar el misterio del Millennium al rematar la laboriosa faena de retirar los andamios que lo envolvían. Caída la red de tubos de acero, el obelisco se mostró por primera vez al desnudo. El rompecabezas Al tiempo que iban desmontando la trama de andamios que arropaba al Millennium, se concluyó la tarea de encajar cada una de las 174 piezas que componen este singular rompecabezas de vidrio. Cada uno de los fragmentos tallados por los artesanos de Van Tetterode en Holanda se incrustó en su lugar, para conformar las escenas estampadas por el artista Gerardo Porto y que recrean los grandes episodios de la crónica histórica coruñesa. Las siluetas de Alfonso IX, Drake, Carlos I o María Pita plantan cara desde ayer a la Torre de Hércules, que escruta atónita al rival que asoma al otro lado del mar. Durante el resto de esta obra contra el crono, Necso centrará sus esfuerzos en la adaptación del entorno del obelisco. Los operarios aún deberán rematar la construcción del mirador acristalado de la base y de los accesos al Millennium, cuyo espectacular sistema de iluminación se inaugurará por tramos al ritmo de las doce campanadas de Fin de Año.