Un concurso con jurado determinará el diseño de la referencia arquitectónica para la ciudad del próximo siglo El británico Nicholas Grimshaw _autor del espectacular proyecto para la sede de la Fundación Caixa Galicia en pleno Cantón Grande_ abrirá la «espita» de la modernidad arquitectónica con la que A Coruña saludará el próximo milenio. Tras la estela de Arata Isozaki, que dejó la impronta de su magia transformando la ancestral pizarra gallega en el puro vanguardismo de la Domus, vendrá el «Guggenheim» coruñés. Con o sin Frank Gehry (creador de las curvas de titanio que se alzan a orillas de la ría de Bilbao) la ciudad tendrá en el nuevo palacio de congresos del puerto la referencia de la arquitectura que vestirá en el siglo XXI.
17 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Tres líneas básicas determinarán el diseño del palacio de congresos que se construirá en el puerto, sobre la parcela que actualmente ocupa la Estación Marítima. El Guggenheim deberá contar con un gran auditorio con capacidad para 2.500 personas, un local para prestar servicio a los trasatlánticos que atracan en A Coruña y un amplio espacio para la organización de las exposiciones que hasta la fecha se montaban en el edificio de Alférez Provisional. El compromiso del Concello es reservar en el nuevo inmueble 3.000 metros cuadrados _la Estación Marítima dispone de 2.800_ para las grandes muestras artísticas. El anteproyecto sólo establecerá estas tres prioridades, quedando el resto del diseño reservado a la imaginación de las propuestas que compitan en el concurso de ideas que convocarán las tres administraciones implicadas (Xunta, Ayuntamiento y Autoridad Portuaria invertirán 2.500 millones en las obras). Entre las ideas que se barajan figura la posibilidad de ubicar en el futuro recinto del puerto un centro comercial, multicines e incluso un hotel de lujo. Sin embargo, la ejecución de estas instalaciones complementarias dependerá finalmente de cuál sea el proyecto ganador del concurso. Calidad estética La criba tendrá especialmente en cuenta la calidad estética del diseño, ya que el propio Vázquez ha reiterado que pretende que el nuevo edificio se convierta en el museo Guggenheim o el teatro de la ópera de Sidney en versión coruñesa. El concejal de Cultura, José Luis Méndez, recalcó ayer que «el emplazamiento del palacio junto al Kiosco Alfonso y la Terraza, además de su carácter de edificio de representación y proyección externa, obliga a cuidar su arquitectura». La excepcional ubicación de la parcela frente a la bahía supondrá un cebo para los arquitectos, que alabaron la fórmula del concurso de ideas cuando fue elegida para definir la reforma del cuartel de Macanaz, que se convertirá en sede de la Fundación Luis Seoane.