El presidente de la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja lamenta el rechazo de la Unión Europea al plan Urban «Nos lo temíamos, nos lo temíamos. Esto es el cuento de nunca acabar», lamenta Luis Rey, presidente de la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja. El malo del cuento es la UE _tantas veces bueno_, con su negativa a gastarse los duros en la zona. Los vecinos están anclados en el escepticismo desde hace ya un buen puñado de años. «Después de tanto tiempo de espera, el casco histórico, la antesala de la ciudad, no se merece excusas, sino realidades», explota Rey. El alcalde ha declarado que, pese a la negativa de la UE, la tantas veces aplazada reforma se llevará al cabo. «Si él lo dice _contesta el presidente vecinal_ será verdad. Pero hasta que no lo vea no lo creeré».
11 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Es la voz de la Ciudad Vieja, el altavoz de los desencantados habitantes del rincón con más solera de la ciudad. Un barrio que ha agotado todas sus dosis de paciencia. «Estuvimos doce años esperando a que se le diese el visto bueno al Pepri. El día 19 del pasado mes se cumplieron dos años desde que se aprobó ese plan. Y, por lo visto, seguiremos celebrando aniversarios, pero las obras no empezarán y, por aquí, todo seguirá igual de mal que siempre», reflexiona Luis Rey. La reforma de la Iglesia de Santo Domingo, realizada el pasado verano, fue anunciada como el pistoletazo de salida a la reforma de la Ciudad Vieja. El esceptismo vecinal empezó a despejarse. «Este año, sí», se decían los residentes esperanzados. Pues será no. La UE coloca ahora una piedra, de considerables dimensiones, en el camino. «Entendemos que la negativa de la Unión Europea suponga un quebranto, pero no puede servir de disculpa. Este obra hay que hacerla». No entiende Luis Rey como no se ha hecho antes. «No estamos hablando de un barrio cualquiera, sino de la Ciudad Vieja», recuerda. Habla de su entorno el presidente vecinal y no hay quien lo frene: «Las fachadas no se esconden, el pavimento no se esconde, los cables no se esconden. Todo eso está a la vista del visitante, tanto coruñés como extranjero. Es una vergüenza». Cree que el Ayuntamiento está obligado a asumir el coste de la obra, con o sin apoyo de la UE. «Si hay millones para un Milennium y para un Ponte Vecchio acristalado lo tiene que haber para la Ciudad Vieja». Es más, lo tiene que haber «inmediatamente», concluye el presidente de la asociación vecinal.