MONTSE BARBA COSAS QUE PASAN
06 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Todo un símbolo de la libertad y el París del 68, el Citrën 2CV ha pasado a la historia formando parte de la iconografía estética de la nouvelle vague, y asociado a los campesinos y los obreros franceses, al tratarse de un vehículo asequible frente a los grandes y caros coches de la época. Los jóvenes encontraron en él un medio de transporte ligero, de línea sencilla y bajo consumo. Con él se dirigían hacia sus sueños de barricada y protagonizaron proezas que ya forman parte de la leyenda. Una de ellas, en 1961, la emprende Jaques Pochon-Davignon, que abandona Laos con su mujer y sus cuatro niños pequeños, y recorre 38.000 kilómetros desde Vietnam hasta París. Paradójicamente, el nazismo abortó su nacimiento en 1939, cuando se realizaron las primeros proyectos, contemporáneos del estallido de la segunda guerra mundial. Los ingenieros de la Citröen los destruyeron para que no cayesen en manos alemanas. Dos años antes recibieron un encargo muy específico: construir un coche que circulara a cincuenta kilómetros por hora, con dos personas, un saco de cincuenta kilos de patatas y una cesta de huevos a bordo, sin que éstos se rompiesen. El descapotable salió al mercado en los años 50, y la marca Citroën llegó a vender siete millones. Más de un millón se construyeron en Vigo. En los años 90, cuando la dirección decidió parar la producción, un grupo de personas presentaron un 2 CV cubierto por 2.000 firmas protestando por su desaparición. El Fórum Metropolitano acoge una exposición sobre la historia de este emblemático descapotable, desde el día 4 y hasta el 18 de septiembre. Está organizada por la Alianza Francesa y el concesionario de Citroën en A Coruña, Rodríguez Amado. Para clausurar la muestra, el día 16 se realizará una concentración de 2 CV venidos desde Galicia y Asturias. Sus nostálgicos dueños recorrerán el paseo marítimo con este símbolo del buen humor y la bohemia.