«Hechos» a otra escala

MAR LISTA A CORUÑA

A CORUÑA

A Coruña cuenta con una única tienda de tallas especiales de ropa actual para mujeres «¿Cómo se ve el mundo desde ahí arriba?»,«¿Dónde metes todo lo que comes?» Estas y otras son algunas de las estupideces que día a día tienen que soportar los «hechos/as a otra escala». El mundo está preparado para hacer más feliz la vida de la informe «masa media». Calzar un 34 o utilizar una 48 se convierte en un atentado contra el buen gusto. Los coruñeses padecen los rigores del monstruoso marketing dictado por Dios sabe qué clase «de-mentes» -¿vivirán del aire? o ¿es que cierran los ojos a la realidad?

25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Cojos, adonis, con pecas, rechonchos, calvos...una humanidad así de variopinta conforma el padrón de A Coruña. Según para quién, ser diferente exige a veces un precio injusto. La personas de formas lejanas a la perfección reclaman su derecho a la intimidad y a permanecer en el anonimato. Imposible. La censura de sus congéneres arroja sobre sus cuerpos sentimientos que van desde la insolencia hasta la repulsión. Pero hay mucho más. Observen la distribución de las grandes superficies comerciales. En rincones condenados al olvido, para no herir sensibilidades, podrán leerse carteles que rezan entre admiraciones «¡Tallas grandes!» ¡Señoras y señores, bienvenidos al paraíso de cuerpos rubinianos! Katy y Ana, dependientas del único establecimiento con modelos a partir de la 46, (Elena Miró, esquina a plaza de Galicia) han visto y oído de todo. «Las mujeres adultas entran sin complejos. Con una cierta edad consigues asumir tu cuerpo y vives tan contenta. Pero cuando una jovencita viene buscando ropa, sabemos que en muchos casos, tras una caída de ojos, se desarrolla un auténtico drama. Hay gente que ni siquiera sale del probador por vergüenza», comentan. A pesar de lo debatido del tema y los buenos propósitos de los gobiernos, los estilistas siguen empeñados en inundar el mercado con perchas de insultantes tallas para medio hembras o tipos que de viril sólo tienen la «v» de varón. Por eso a la voz de «por favor, una talla más», a muchos profesionales se les hiele su dulce sonrisa de miles de pesetas.