De Carral a la fama

La Voz

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

EL PULSO DE LA CIUDAD

17 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

EL CONCEJAL DE Participación Ciudadana de la localidad valenciana de Onteniente, Manuel Soler, ha regresado a la que fue su ciudad. Soler, que hace treinta años fue alumno de la Escuela de Magisterio en A Coruña, visitó ayer el palacio municipal junto a su compañero Rafael Tortosa y un grupo de voluntarios de Protección Civil de Onteniente. El concejal coruñés Esteban Lareo hizo de anfitrión en María Pita y los ediles valencianos se comprometieron a traer a nuestra ciudad en el futuro una comparsa de las espectaculares fiestas de moros y cristianos de Onteniente. LA FALLA que arderá el domingo en la playa de Riazor quedó instalada ayer en el arenal. El diseño de la estructura está inspirado en el obelisco Millennium y tendrá representada a la torre de Hércules y la cara del alcalde coruñés, Francisco Vázquez. EL BAHÍA PRÍNCIPE fue el espectacular escenario caribeño para los inicios de Francisco Lozano como actor. Y el Bar Sindo, en Tabeiaio, fue el lugar elegido por sus amigos para rendir un emotivo homenaje a esta promesa del celuloide. Las fuerzas vivas de Carral, entre ellas el alcalde Juan Manuel Vales Rodríguez, no quisieron perderse la estelar presencia de este empresario de Carral que el destino y su talento lo llevaron a protagonizar un capítulo de la serie Paraíso de TVE. Y allí estuvieron todos, junto a la estrella, que un buen día, bajo el sol del Caribe, encandiló al director Javier Elorrieta. EL CANTANTE Carlos Vives, que actuará el próximo miércoles en el Coliseo, ha solicitado a la organización un Mercedes de gama alta y un monovolumen para sus traslados por la ciudad. Por su parte, la intérprete Marcela Moreno se despidió de la ciudad, tras su concierto, diciendo que «el amor mueve el mundo». LOS TRES CORUÑESES que participaron en la Ruta Quetzal, Laura Fernández, Blanca López y Ricardo Mosquera, regresaron esta semana a casa tras pasar un mes recorriendo España y tres semanas en el sur de EE UU y México. Satisfechos con la experiencia recuerdan entre risas que tuvieron que sobrevivir a una tormenta de arena, a una plaga de piojos y a una comida en mal estado.