El cine visto por los compositores fue el argumento del segundo día del curso

PACHO RODRÍGUEZ BETANZOS

A CORUÑA

Dos destacados autores de bandas sonoras y un catedrático expusieron sus ideas acerca del proceso creativo El curso de Cine de Betanzos abandonó ayer las aulas y se introdujo de lleno en aspectos prácticos con el inicio del rodaje de un «corto» protagonizado por los propios participantes. Por la mañana el encuentro mantuvo su ritmo habitual y los ponentes continuaron sus exposiciones acerca del papel de la música dentro del Séptimo Arte. Mientras José Ignacio Cuenca abordó aspectos técnicos del sonido en el cine actual, José Pérez Bowie rescató la tradición narrativa en verso en el celuloide.

19 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La última intervención contó con la presencia del coruñés Manuel Balboa. Autor, asimismo, de la música de la película Martes de Carnaval, proyectada ayer como cierre de las actividades del segundo día, y de largometrajes como Canción de Cuna, de José Luis Garci. A pesar del contenido cinematográfico, Balboa tuvo tiempo para resaltar «esa niebla celestial que hay en Betanzos que yo sólo ví en Venecia», según confesó al inicio de una exposición personal acerca del cine. Cinematografía betanceira El compositor destacó su identidad como autor de música de teatro. «Lo que más me gusta es la ópera, el teatro musical», dijo. Y en contraposición confesó el escaso atractivo que encontraba en los musicales americanos. Betanzos aparece como un importante exponente en la trayectoria fílmica de Manuel Balboa a través del trabajo realizado en la película El baile de las ánimas, de Pedro Bauluz, que fue rodada en parte en la Ciudad de los Caballeros. El proceso creativo de una banda sonora original fue el tema escogido por José Ignacio Cuenca, profesor universitario, autor de la música de Licántropo y que además es miembro de la Academia de Cine. «La lengua de las mariposas» Su exposición destacó los aspectos de cómo se elabora una banda sonora a partir del rodaje y la relación de tensión que se establece al enfrentarse dos medios de expresión artística como son la imagen y el sonido. Sin obviar la influencia de los aspectos personales. Así, contó como, a veces, la tarea de crear una música para el cine cuenta con el handicap de la ingratitud de no ser comprendida. Y, como prueba, resaltó el hecho de que la banda sonora de La lengua de las mariposas después de ser grabada íntegramente por la Orquesta Filarmónica de Praga fue sustituida posteriormente por la música compuesta por Alejandro Amenábar.