Saiáns es el único arenal donde ha muerto ahogado un bañista este año. Dos científicos explican qué tiene de diferente esta playa que la hace más insegura que las del resto de la ría
01 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La subida de termómetros de estos días arrastra a la población a reunirse en zonas donde el mar permita una tregua térmica. Y qué mejor sitio que las playas. Sin embargo algunas presentan una serie de características que pueden suponer un peligro si no se toman las medidas de prevención oportunas.
Una de las playas que más incidencias registra en Vigo por accidentes en el baño es la playa de Fortiñón, conocida como playa de Saiáns por ubicarse en la parroquia viguesa del mismo nombre. Se encuentra cerca del límite entre Vigo y Nigrán, en una zona externa de la ría de Vigo y se orienta hacia el Oeste-Noroeste. Esta playa se desarrolla encajada entre salientes rocosos y es el arenal de Vigo más expuesto al Atlántico.
Los accidentes más comunes en la playa de Saiáns se pueden clasificar en accidentes por oleaje en la zona de rompiente, accidentes por corriente de resaca y accidentes por traumatismos contra las rocas.
El oleaje
Las incidencias relacionadas con el oleaje
en la zona de rompiente se deben a peculiaridades oceanográficas de esta playa que hacen que tenga habitualmente un comportamiento muy diferente del resto de arenales de Vigo.
El perfil de una playa representa gráficamente la forma y la pendiente desde su parte más alta topográficamente -denominada zona supramareal, por encima del nivel de la marea- a su parte inferior -zona submareal, por debajo del nivel de la marea-. El perfil evoluciona a lo largo del año en mayor o menor medida en todas las playas, y la de Saiáns es un ejemplo claro. En invierno, la mayor energía del oleaje hace que el perfil sea más horizontal y que la pendiente sea menor. Si nos bañáramos en invierno tendríamos que recorrer más metros para que el agua nos cubriera.
Esta disminución de la pendiente del perfil se debe a un transporte de arena desde la parte alta de la playa a la parte baja, debido a la mayor capacidad de arrastre en la retirada de la ola que tienen el fuerte oleaje y, sobre todo, los temporales. La playa se adapta en invierno al mal tiempo horizontalizando el perfil, de manera que la energía de las olas se disipa a lo largo de una mayor extensión.
En verano, época en la que las condiciones son menos energéticas, el oleaje poco a poco va transportando las arenas de nuevo hacia la costa, por lo que el perfil de la playa se acentúa, aumentando la pendiente. La playa en este caso acumula arena en la parte alta, aumentando la superficie supramareal, que es donde los bañistas ponen la toalla.
El perfil pronunciado de la playa de Saiáns hace que las olas rompan al acercarse a la orilla generando un "tubo". En este tipo de rotura la cresta de la ola avanza más rápido que la base y finalmente cae hacia adelante, generando turbulencia hasta el fondo. Este tipo de rotura se denomina plunging . Al romper, la ola inyecta mucha energía y puede arrastrar a un bañista y golpearle contra el fondo. En ocasiones si el bañista está de espaldas a la ola, intentado escapar, esta lo atrapa, de tal manera que el golpe de agua empuja la cabeza hacia el fondo arenoso y catapulta los pies hacia adelante, generando graves lesiones medulares.
Las corrientes de resaca
Otra de las causas más habituales de accidentes en Saiáns se debe a las corrientes de resaca. El agua arrastrada por las olas hacia la playa retorna por gravedad hacia el mar deslizándose por el perfil de arena. El retorno de esa masa de agua se concentra preferentemente en una zona de la misma y genera una corriente transversal a la playa que se denomina corriente de resaca. En días de fuerte oleaje, esta corriente puede arrastrar a un bañista poco experimentado, arrastrándolo mar adentro.
Las rocas
Las rocas son para muchos un atractivo añadido a una playa, y una fuente de preocupación para el personal de salvamento que la vigila. La presencia de una zona intermareal -franja entre pleamar y bajamar- rocosa y rocas sumergidas en los laterales de la playa suponen un elemento peligroso para los usuarios de la playa de Saiáns. Es práctica habitual en verano explorar las zonas de roca en busca de pequeños animales que quedan atrapados en pozas intermareales. En ocasiones estas rocas aparecen cubiertas por algas, muy resbaladizas. Una caída en el intermareal rocoso puede ser fatal.
En otras ocasiones los bañistas se aproximan nadando a las zonas rocosas. El oleaje al romper contra las rocas, genera turbulencias y puede empujar a una persona golpeándolo violentamente.
Eventualmente, este arenal presenta una corriente longitudinal, generada por una incidencia oblicua de las olas en la playa. De esta manera el mar actúa como una cinta transportadora lateral primero y hacia mar adentro después. Un bañista que accede por la parte central de la playa puede verse arrastrado a los laterales de la misma sin apenas notarlo, donde la presencia de rocas genera situaciones de peligro.
Mejor prevenir
La playa de Saiáns es un entorno privilegiado para huir del calor y disfrutar del verano. Sin embargo las condiciones particulares de este arenal vigués hace recomendable tomar las precauciones necesarias para evitar que una jornada de descanso.