Ciencia para aprender y divertirse

Jesús Manuel García

CIENCIA

19 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Galiciencia, Semana da Ciencia Tecnópole 2008 se constituye en un espectáculo en la carpa junto al Auditorio, hasta mañana. Son en total 34 los proyectos presentados por sus autores. La iniciativa y creatividad de estudiantes de secundaria de Cataluña y de Galicia. Pueden verse de 09.00 a 14.00 y de 15.00 a 19.00 horas. En ese cúmulo de proyectos hay una gran variedad de temas, desde cómo obtener energía a partir de los peces hasta ver cómo se relacionan las feromonas con el amor.

Por parte ourensana la Universidad Laboral presenta una base múltiple para conexiones eléctricas que facilita el agrupamiento de varios cables para que ocupen lo menos posible. El Colexio Guillelme Brown tiene tres iniciativas, la primera, consistió en responder a la pregunta ¿Nuestro compost es tan bueno como el que se compra? Sandra Somastre y Sofía Domínguez usaron un compost de sustrato y otro de tierra de castaño y vieron que las plantas crecen mejor en el sustrato porque lleva más materia orgánica que otro. Los compost que ellos crearon fermentan mejor en las calderas; fermenta mejor el de materia orgánica que el de hojas y hierba y su compost, dicen, es bueno para ciertas plantas.

El segundo proyecto es el de enfriar y calentar una vivienda con agua y energía solar. Aldo Vázquez y Lucía Esteban. Para ello proponen enfriar aguas subterráneas o de río y para calentar la casa usan un colector de energía térmica solar colocado en el tejado.

El tercer trabajo de investigación de este colegio ourensano es el de Xacobe Pérez y Ángel Rodríguez, para aprovechar la biomasa generada por un edificio y creen que es posible construir un inmueble en el que los residuos orgánicos que se generan puedan ser transformados en gas metano para utilizarlo como combustible en ese edificio. Un cuarto proyecto de este centro escolar es el del bio edificio combinando la energía solar y utilizando un techo que ayuda a recoger agua de lluvia.

En los puestos de la carpa hay material para no aburrirse y aprender. El Centro Educativo Galén, de Lugo, que participa con un curioso proyecto que hace que los alumnos conviertan el aceite que cada día sobra en la cocina escolar en biodiésel para calentar la caldera del centro. Jesús Rosales lo explica con detalle. Mezclan alcohol etílico con sosa y se lo añaden al aceite, a 60 grados. «Lo dejamos una hora y lo ponemos en el cubillo de decantación para separar el biodiésel de la glicerina». Con la glicerina hacen jabones. El biodiésel ahora lo meten en un embudo para filtrarlo con un algodón. Es un placer escuchar a todos estos jóvenes investigadores y la pasión con la que nos hacen entender sus trabajos tras los que hay muchos meses de actividad.

Iván Fernández, del IES Joan Guinjoan i Gispert, de Tarragona, expone su Viperbot 1.0 , un sistema de alarma compacto sin instalación. Un robot que anda por toda la casa. Primero coge la temperatura ambiente, la compara con la del cuerpo humano, luego escanea ultrasonidos para detectar distancias para posibles obstáculos, los esquiva. Al detectar anomalías, hace saltar la alarma que Iván le desactivó porque es escandalosa.